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Punto de Vista “Hombres de paz”


Lo que sí resultó claro después de la última entrevista entre el Primer Ministro israelí, Benjamín Netanyahu, y el presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, celebrada en Washington, es que el dignatario hebreo ha logrado restablecer el difícil modus vivendi con la Administración norteamericana. Una relación que se deterioró tras la llegada de Obama a la Casa Blanca y los guiños del dignatario estadounidense en dirección de los pobladores del mundo árabe-musulmán.

Conviene recordar que los israelíes jamás disimularon su animadversión hacia el político demócrata. Y no tanto por motivos meramente… étnicos (léase raciales), como por los antecedentes culturales de un presidente que aprendió a no hacer uso de su segundo nombre: Hussein. Para Tel Aviv, la simple presencia de Barack Hussein Obama en el Despacho Oval suponía un peligro potencial.

En efecto, Israel desconfía de los posibles resultados de la campaña lanzada por Obama para mejorar la imagen de Norteamérica en el mundo árabe.

De hecho, Obama resultó ser, al menos hasta la fecha, el dignatario norteamericano menos propenso a aceptar la idea de un ataque “preventivo” contra el “enemigo público número uno” del Estado judío en la zona: la República Islámica de Irán. Un operativo que los israelíes reclaman desde hace años, sacando a relucir el fantasma de la hipotética bomba atómica persa.

Ficticia o real, la amenaza nuclear iraní se ha convertido en el lema y estribillo de todos los “hombres de paz” de Tel Aviv. Porque no hay que olvidar que el propio Netanyahu abandonó esta semana la Casa Blanca con el calificativo de “político preparado para hacer la paz” (¿con los palestinos?).

Huelga decir que “Bibi” Netanyahu no es el único político hebreo que goza de este dudoso privilegio. El primero en la lista de “hombres buenos” es ex Primer Ministro laborista, Ehud Barak, bautizado “el Pacificador” por los asesores de imagen catapultados a Tel Aviv por el Presidente Bill Clinton.

La aportación de Netanyahu al mal llamado “proceso de paz” israelo-palestino consiste en la “proeza” de vaciar de contenido, durante su primer mandato de Primer Ministro (1996-1999), los acuerdos de Oslo. El ex general Sharón, otro “hombre de paz”, según el ex Presidente Bush, fue el primer político hebreo en exigir la adopción de medidas contra Irán. Tras la vuelta al poder, en 2009, Netanyahu decidió insistir sobre la necesidad de acabar con la pesadilla nuclear iraní.

Hasta ahora, el Presidente Obama se limitó a hacer oídos sordos a la campaña de Tel Aviv. Sin embargo, algo parece haber cambiado en las últimas semanas, ya que los propios saudíes no descartan la posibilidad de “tolerar” la presencia en su espacio aéreo de cazabombarderos hebreos cuya misión sería… la destrucción de objetivos iraníes.

A cambio, Netanyahu se ha comprometido ante el inquilino de la Casa Blanca iniciar “en breve” el diálogo directo con los palestinos. Bibi cambia su piel de lobo por un socorrido disfraz de… “hombre de paz”. ¿Otro “hombre de paz”? (ccs@solidarios.org.es).