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Punto de Vista Panamá, 21 años después de la invasión


Se acerca el 20 de diciembre, una fecha que algunos no quieren recordar y a otros no se les deja olvidar. Me permito compartir algunas reflexiones para conmemorarla.

En los últimos veinte años, han sucedido cientos de hechos y circunstancias en las que ha salido lesionado el bien común, sin que hasta ahora se tenga noticia de un suicidio por vergüenza, una renuncia no solicitada o una condena y pena por la culpa demostrada. ¿Será que la impunidad de los adinerados es una de las características distintivas de la sociedad panameña ?.

Pareciera que en este dichoso país se apuesta al olvido inmediato. A que todo se maneja estilo alka seltzer. Las noticias salen en todos los medios y a la semana desaparecen sin dejar secuelas o marcas. Para alcanzar la tan anhelada transparencia, lo primero que habría que asegurar es que, quien es designado en un puesto público o privado, reúna las condiciones cualidades y características que el cargo demanda. Es decir que además de ser pariente de sangre, político, conocido (a) de alcoba, condiscípulo de primaria o miembro de su exclusivo clan o logia, tenga también la preparación, experiencia y calidad humana suficiente para ser eficiente y eficaz.

La mayoría de los empleados, subalternos y funcionarios públicos han aceptado como válido, que tienen que rendir cuentas exclusivamente a quien le nombró. Olvidando en el caso del sector público, que nuestro primer y principal compromiso es con la ciudadanía, quien es quien paga finalmente.

Es a la nación, a quien deberemos justificar, si llenamos o no sus necesidades y demandas, a través de estructuras y procesos que han hecho realidad productos e impactos, largamente esperados en esta deuda social acumulada, que ya no soporta más de promesas demagógicas ni de laiseferismos bien intencionados.

Es a la sociedad en su conjunto, a quien deberemos responder por las tareas, controles o previsiones no tomadas e inclusive por los recursos torpemente gastados.

Yo no sé cuando este pueblo realmente va a exigirle a todos sus dirigentes gremiales, religiosos, deportivos, políticos, sindicales y empresariales que rindan cuenta de la transparencia de sus actos y de no pasar este escrutinio imparcial y objetivo, condenarlos al Ostracismo por diez años, como se hacía en la antigua Grecia. Haciendo que se reparta entre los más pobres todos sus bienes y pertenencias mal habidas y retirándolos de todos los partidos, clubes, sectas o logias a la que pertenecen.

El día que un cocotudo mayor, no importa de qué partido político o sector de la sociedad civil provenga, tenga sus huesos en una cárcel común por un buen rato, desde ese día y no antes, habremos iniciado el cambio que estamos necesitando y esperando la mayoría del pueblo panameño.