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Punto de vista Siempre hay una mano amiga


Muy raros son los días en que dos fotografías de un latino-americano ocupen la portada de una sección del The Washington Post. Sin embargo, este milagro lo logró este lunes Ornelio Mencho-Aguilar, un joven guatemalteco de 18 años. “Una familia substituta de maestros, trabajadores sociales y consejeros ayudan a un joven a prosperar tras quedar sin hogar, sufriendo hambre, depresión y un tortuoso viaje de Guatemala a los suburbios de Washington,” dice el titular. Huérfano de madre y abandonado por su padre, Ornelio ha ganado una beca al Northern Virginia Community College, en el Estado de Virginia, cerca de esta capital, después de vivir de manera ambulante de casa en casa, mientras una de las fotos, que ocupa media página, muestra a Mencho-Aguilar, con espejuelos, luciendo una sutil sonrisa. En otra, recibe un emotivo abrazo de Nancy Runton, enfermera de la escuela secundaria T.C. Williams High School, en la vecina ciudad de Alexandria. “La señora Runton cuidaba de que el joven estuviese bien alimentado mientras cursaba sus estudios en esa escuela’, apunta el titular. Contrario a algunos populares estereotipos que sostienen de que en Estados Unidos poca gente se interesa por los demás, la enfermera cuidó al joven hasta que este, gracias a sus excelentes notas, recibió una beca de 3 mil dólares. “Ornelio Mencho-Aguilar entró a la secundaria en Northern Virginia apenas con una educación de sexto grado, pero con las cargas de un adulto. Estuvo sin techo, sufriendo hambre y depresión durante un tortuoso viaje por el altiplano de Guatemala, infiltrándose por la frontera con Arizona, vagabundeando por las calles de Los Angeles para caer en los suburbios de Washington”, según el Post. “Una vez aquí, se reunió con su padre, a quien no había visto en 10 años. Pero transcurrido dos años, este volvió a abandonarlo, dejando que sobreviviera solo. Tras destacar que muchos estudiantes con menos problemas abandonan las escuelas, el periódico anotó que Mencho-Aguilar obtuvo su diploma de secundaria con un alto índice, premiado por el profesorado por su ‘entereza y un claro propósito para superarse.” “Yo lo comparo a Oliver Twist”, anotó Patricia Gordon, maestra de inglés para alumnos de lengua materna extranjera, refiriéndose al personaje del novelista Charles Dickens. “Ha superado increíbles obstáculos, pero es el tipo de estudiante con el que cada maestro quisiera llenar su aula”.