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¿Qué debemos recordar los periodistas?

Por: Redacción 27/11/2015

En Panamá los 13 de noviembre se celebra el Día del Periodista. En este preciso momento reflexiono sobre las razones que me llevaron a escoger esta carrera. Para serles sincera, el periodismo no me pasaba ni por la mente cuando me encontraba en la disyuntiva de seleccionar una carrera profesional.

Siempre quise estudiar literatura. El resto del mundo, en especial mi padre, quería que yo fuera abogada. Pero fue un día hablando con mi tía, quien es una de mis mejores amigas también, que llegué a tomar en consideración el periodismo como profesión.

SOMOS SERES HUMANOS Y NO MÁQUINAS. NOS FALTA SER VALIENTES. SER COHERENTES. ORGANIZARNOS. A QUE DEFENDAMOS NUESTROS DERECHOS, PERO, SOBRE TODO, QUE PROCUREMOS, MÁS QUE SER BUENOS PERIODISTAS, SER BUENAS PERSONAS.

-Yo te veo como periodista Ivonne. No cualquier periodista, sino como una de esas que con sus escritos e investigaciones resaltará la cultura y harán de la historia un tema divertido para conocer. Te veo transformando el mundo con tu pluma-, estas fueron las palabras de Tania.

Desde ese preciso momento vi en el periodismo la posibilidad de escribir para cambiar el mundo. No voy a negar que hubo días en mi formación profesional en los que me desanimé de la carrera y aún me cuestiono, de vez en mes, si realmente escogí la profesión adecuada para mí.

Pero, después de esta antesala quisiera explicar mi visión del periodista. De más está indicar que mi forma de interpretar esta noble profesión guarda una relación directa con mis principios e ideales, que desde luego son revolucionarios.

Todos los días los periodistas tenemos una responsabilidad directa con la sociedad. Nuestras palabras transforman y moldean nuestro entorno, ya sea para bien o para mal.

Debemos ser sensatos e inteligentes para reconocer que somos seres humanos con deseos, pasiones, criterios e ideologías, y dejar de defender el cuento absurdo de los dueños de medios de comunicación sobre la "imparcialidad" del periodista. No existe una premisa más absurda y ridícula que esa. La imparcialidad no existe. La objetividad quizás.

No se puede ser imparcial con la miseria, la desigualdad, la injusticia, la corrupción, la falta de valores, la incoherencia, la indiferencia, la decadencia, el homicidio. Aplicar la coreada imparcialidad en estos casos es ser cómplices de un modelo social que ha fracasado.

En la faena diaria de buscar la noticia, realizar las entrevistas, transcribir y sentarnos a redactar, debemos recordar para quiénes escribimos, qué sociedad aspiramos a tener, y, sobre todo, cuál es mi aporte al mundo en el que vivo. Hay que tener presente los objetivos fundamentales de la comunicación: informar, educar y entretener. Nótese que entretener es el último punto en la escala de importancia.

Debemos volver a recordar que somos seres humanos y no máquinas. Tener presente que pensamos, sentimos y discernimos. No podemos seguir siendo el juguete vulgar de los dueños de medios de comunicación, o dicho en otras palabras, ser su carne de cañón, para transmitir las ideas propagandísticas de un putrefacto sistema.

¿Cuándo retomaremos nuestra dignidad y dejaremos de escribir únicamente lo que nos exige el medio? ¿Cuándo lucharemos por la libertad de prensa, la libertad de expresión, la libertad de escoger nuestras fuentes y sobre todo nuestro ineludible derecho a pensar y cuestionar?

Nos falta ser valientes. Nos falta ser coherentes. Nos falta organizarnos.

Hay muchos temas pendientes como la ley de prensa, la libertad a sindicalizarnos, la dignificación de la profesión, la idoneidad del periodista, la elevación académica de la carrera, entre otros. ¿Cómo podemos lograr esto sin conciencia de clase? ¿Cómo lograr esto con gremios tan inoperantes, elitistas y sectarios?

Solo una revolución en la profesión puede lograr algo así. Entiéndase por revolución su profundo significado, la transformación de una cosa en otra muy distinta. Insto a que defendamos nuestros derechos, pero sobre todo que procuremos, más que ser buenos periodistas, ser buenas personas. Ya lo dijo muy bien Ryszard Kapuscinski: "las malas personas no pueden ser buenos periodistas".

¡A brindar por el aguante mientras llega el cambio!

Periodista

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Martes 28 de julio de 2026