¿Qué del proceso del cambio no entendemos?
Al asumir el poder, el panameñismo y la DC de aquel entonces, posterior a la invasión motivada por el general presidiario (pregúntenle a la familia Giroldi si creían que estábamos en camino de volver a la democracia) se presentó la primera oportunidad de un cambio; sin embargo, no se dio decían: hay que proteger la institucionalidad, absurdo que no existía. A ellos correspondía reconstruirla, borrón y cuenta nueva. ¿Quiénes motivaron, intencionalmente, tal inacción?
Y los corruptos partidos políticos, sin brida que les contuviera, volvieron a sus andanzas. Nuestra propia iglesia nos habla, equívocamente, de un potencial estallido social, dando a entender que el mismo proviene de actos del presente (anterior referencia de ésta a la Ley 30). Lo cierto es que como no se dio el cambio, cuando se tuvo la máxima oportunidad, se fue acumulando la pobreza, la explotación, la corrupción/impunidad; de allí, origina la raíz del, potencial, estallido social.
Entendamos que cambio significa proceder a cambiar, eliminando obstáculos: sistema educacional, público, corrupto con graves ineficiencias docentes. Poder judicial, históricamente, inepto; sobre todo, dentro del Ministerio Público, diseñado como el permanente tapón proteccionista, en cuanto a la Procuraduría General de la Nación. Sistema de salud pública risible, al igual que la historia del poder legislativo. ¿Qué no decir del historial negativo del poder ejecutivo? De un ordenamiento jurídico tercermundista. De un sindicalismo radicalizado hacia la izquierda, capaces de destruirlo todo arriesgando las vidas de inocentes. Dirigentes sindicales que pertenecen a partidos políticos y siguen sus directrices. Organizaciones sindicales que responden a intereses extranjeros, con sus tropas de choque y capacidad, casi militar, de paralizar al país con fines que pretenden destruir nuestra imagen ante inversionistas potenciales.
Los partidos que las crearon ya no las pueden contener. Que irresponsabilidad, son éstas los que están generando la intranquilidad para evitar el cambio pues dentro de él, ya no podrían sobrevivir sin sus propios cambios internos.
El proceso del cambio es complejo y afectará a muchas gentes, sobre todo a políticos sin vergüenza ni honor patrio, a los funcionarios enquistados para servirles y a los que saldrán de sus cargos.
Al principio nos engañaron a todos. ¿Podemos permitirnos seguir así?
Ni un paso atrás presidente, si cede ante las presiones sindicales, al servicio de partidos o países extranjeros, habrán ganado la batalla los corruptos y traidores. El terrorismo sindical, como instrumento político, no cesará jamás.
Usted no podrá reelegirse para el próximo periodo. “Dele pa lante” y demuestre que si puede lograr el cambio que tantos anhelamos. Recuerde que ya el sindicalismo rebasó a sus creadores proteccionistas de un derecho en exceso, el cual trasciende la propia Ley, como legítimo derecho.
