Qué es el enriquecimiento injustificado
Recurrentemente vemos en las redes sociales a quienes opinan con conocimiento y fundamento, otro segmento lo hace a fuerza de pulmón, o sea, porque sí. De ahí, que en esta convalecencia que se me hace eterna, me haya interesado graficar sin erudiciones perversas algunas ideas aleccionadoras de los difusos criterios de aquellos cuyo enunciado puede comprometer en vez de beneficiarles. La lírica de los varelistas apunta a que todos los CD somos ladrones y llegamos al poder para enriquecernos. Esta demente alocución implicaría que nosotros fuimos capaces de apoderarnos ilícitamente de muchos más recursos que lo que tiene el erario nacional, pues para que 400 mil personas se conviertan en ricos en cinco años no alcanza lo que socialmente producimos, eso que llaman producto interno bruto y sí que lo es, porque hay que ser muy de ese nivel para sustentar darles tan poco a los muchos y mucho a los pocos, pero en fin, así funcionamos en el capitalismo depredador y voraz.
La oligarquía y sus rémoras difundieron publicitariamente la idea que todo lo que hacía R. Martinelli era "sobrecostoso" y lograron advenir a su entorno electoral a quienes para decidir su voto solo necesitan un anzuelo de colores o vibrantemente llamativo, no nos ofendamos, actuamos con esos patrones de conducta cada cinco años y repetimos irremediablemente las mismas consignas de frustración que los ideólogos del fatalismo político descubrieron hace mucho que facilita el cambio de gobierno.
No tienen pruebas, pero acusan, a la hora de increparles su ignorancia acuden al expediente lo vi en "TVN", Medcom o "La Prensa" como si eso fuera una excluyente de responsabilidad. Sépanlo, no lo es y sus fuentes están contagiadas de un ofídico interés por perjudicar al adversario. Tema comprensible en gestas electoreras, pero inadmisibles para un Estado en el que se pregona el imperio del derecho y de la ley.
Enriquecimiento injustificado no es, por tanto, entre nosotros lo enunciado en el artículo 351 del C. Penal, eso es poesía jurídica, acá lo que vale es la envidia, el resentimiento porque otro lo hizo mejor y en vez de imitarlo lo satanizo, para luego de dos años no hacer otra cosa que proseguir cual borrego amaestrado inaugurando y continuando las obras del Ali Baba imaginario.
No negamos que algunos aumentaron injustificadamente su patrimonio, díganme, ¿cuántos son? Y como no les alcanzarán los dedos de las manos les sugiero empiecen a meditar lo que han hecho. Mi país no merece lo que Varela, Kenia, sus fiscales y jueces lograron, robarnos el sueño de ser una gran nación soberana.
Abogado