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¿Qué esperan los ciudadanos de quienes les gobiernan?


Cuando leo en los diarios y escucho en otros medios de comunicación, expresiones tales como parasitismo, paternalismo o dependencia, para referirse a la miseria en la que todavía viven miles de conciudadanos por decisiones tomadas por algunos gobernantes en el ejercicio del poder, no sé por qué me viene a la memoria la figura de personajes utilizados, solitarios, quienes habiendo renegado de sus propios orígenes e ideologías previas, ahora a fuerza de haber saboreado la abundancia, insisten en que la pobreza es una característica heredada, o que en este país no trabaja el que no quiere y ni siquiera se atreven a recordar las palabras de Juan Pablo ll que define la pobreza no como un designio de Dios, sino un producto de las injusticias sociales .

La Seguridad Social de una nación es sin duda patrimonio y jurisdicción del Estado Soberano, quien tiene que decidir si su rol será al estilo norteamericano de tan solo regular un programa de asistencia residual basado en las necesidades de los marginados o por el contrario seguirá el modelo europeo de suplir las funciones propias de la sociedad civil en aquellas circunstancias, en donde al individuo por cualesquiera motivos, no le es posible asumirlas.

De lo que se trata es de reconocer que si bien por un lado, todo gobierno tiene el deber de preservar el orden económico por otro lado tiene como prioridad indeclinable el de promover el orden social, teniendo como punto de referencia la persona, es decir permitir que cada quien pueda llenar el sentido de su vida e interviniendo con oportunidad para subsanar aquellas desigualdades que emanan de factores ajenos a su voluntad y esfuerzo, tales como la pobreza extrema, el analfabetismo, el hacinamiento, la violencia social, las guerras, las crisis económicas y las injusticias de todo tipo ( laboral, política, judicial, etc.).

Lo que el panameño de a pie está esperando es el establecimiento de un salario básico y un programa integral de jubilaciones y pensiones que alcancen para vivir con dignidad, de un sistema de salud y atención sanitaria universal, de recursos efectivos y suficientes para la promoción de los deportes, de las artes, del pleno empleo, la reeducación, entrenamiento laboral y un seguro de desempleo, de subsidios para la construcción y el financiamiento de viviendas populares, y de programas de asistencia social a marginados por pobreza, discapacidad o desastres naturales o producidos por el hombre, entre otros.

Quisiéramos ver unido el país a través de una red ferroviaria y de carreteras de Bocas a Kuna Yala y de Chiriquí a Darién, con un subterráneo y costaneras que disuelvan el nudo crónico del transporte diario.

Tengo que admitirlo, que no nos interesa como ciudadano común, qué partido, ideología o personalidad esté gobernando. Lo que queremos son resultados.