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¿Qué está pasando?


La estrategia de seguridad que está utilizando el Gobierno no ha logrado reducir la violencia en las calles. Aunque se hable de estadísticas positivas donde se reducen los actos delictivos en las calles.

Algo no funciona. No se trata solo de responsabilizar a una entidad en especial, pero es evidente que la percepción es que los delincuentes y narcotraficantes tienen el control en muchas partes de la ciudad. Cuando pandilleros llegan y disparan contra inocentes, surgen muchas interrogantes sobre el estado de la sociedad panameña.

Hasta parece irónico cuando se habla del Panamá que cierra su año con una economía creciendo al 10.5 % y que goza de una reputación envidiable ante los organismos internacionales que miden el desempeño del país.

¿Cómo se maneja la estrategia del país en materia de seguridad? Muchos panameños desconfían de los policías porque no entienden como pueden registrarse balaceras a unos metros de las estaciones.

Los tiempos de reacción son lentos; cuando aparece la autoridad solo quedan las víctimas.

En algunos sectores populares prevalece la ley del silencio, porque nadie quiere exponerse ante los pandilleros. Sus casas o apartamentos son verdaderas fortalezas que en ocasiones no pueden detener las balas perdidas.

El sistema judicial y penitenciario también tiene culpa en este problema. Los delincuentes en ocasiones son reincidentes y por lagunas en el sistema, quedan en las calles en poco tiempo y vuelven a delinquir.

También entra en juego la falta de valores en el hogar. La disciplina pasa a un segundo plano y las bandas se convierten en formadores de muchos niños y adolescentes, por lo que ahora no es extraño conocer a niños sicarios que siembran el caos en los barrios. Es necesario trabajar en el orgullo de los policías, porque su desmotivación va en ascenso dado que los criminales se burlan de ellos. Los mismos hasta poseen mejor armamento y cuentan con modernos vehículos.

El problema supera la jerarquía de un ministro, necesita la intervención del Consejo de Gabinete. Si es necesaria asesoría en el extranjero o cooperación internacional, es urgente solicitarla. Panamá se merece una mejor seguridad para que los ciudadanos puedan sentirse tranquilos.