default

¿Qué hacer con el estrés laboral?

Por: Redacción 02/07/2017

La mayoría de los adultos tenemos algún tipo trabajo, que es el medio con el que pagamos deudas, gastos, cosas o vivimos experiencias. Ese trabajo, con frecuencia es un medio para soñar con logros, reconocimientos y oportunidades de crecimiento.

Sin embargo, hay momentos donde ese trabajo se vuelve una fuente de estrés, porque: 1) Hay asuntos que debemos solucionar y no dependen de nosotros. 2) Trabajamos con personas que necesitamos apoyen asuntos comunes y no lo hacen. 3) Nos presionan para lograr resultados, sin darnos la capacitación, el apoyo, los recursos o el tiempo necesario. 4) Tenemos jefes o pares idiotas, que no suman, sino que restan (Shhhh).

Es fácil caer en la víctima y preguntarnos ¿Por qué el trabajo tiene que ser tan estresante? Cuando la pregunta que debemos hacernos es ¿Qué tengo que transformar yo, para disminuir ese estrés o para que no me afecte negativamente?

He aquí algunas recomendaciones que doy como asesora en mis consultas:

1) Evita ahogarte en presiones, para mostrarte competente. Por ejemplo, a veces nos preguntan ¿para cuándo puedes entregar ese informe? Y respondemos sin analizar “para mañana” o peor aún: “para el lunes”, (un viernes en la tarde). Es ahí donde debemos preguntarnos: ¿cuánto esfuerzo y tiempo necesito para hacer esto con la calidad que requiere y con el bienestar que me merezco”? ¿Te das cuenta que a veces tú mismo(a) te pones la soga al cuello?

De hecho, lo inteligente es preguntar: ¿Para cuándo realmente lo necesitas? Si te dicen: “para mañana”, vuelve a preguntar: ¿Crees que podríamos negociar que fuera para el... (miércoles)? Ahora mismo estoy resolviendo los asuntos “X” que es urgente porque “X”. Si es tu jefe, enfatiza los asuntos que te pidió con urgencia y seguro olvidó. ¡Negocia!

2) Evita la “reunioncitis” innecesaria. Si hay algo que se puede resolver con un correo o con una llamada, evita las reuniones. El estrés viene porque tenemos poco tiempo y muchas actividades por resolver. Muchas veces vamos a encuentros en las que no era necesario que estuviéramos y salimos cuestionándonos: “¿Para qué vine? Hubiese mejor resuelto x,y,z”

Cada vez que te citen a una reunión, pregunta: ¿Cuál es el objetivo de esta reunión? ¿Sobre qué vamos a conversar? Verifica si se necesita tu presencia o si dejando tus criterios, preguntas u opiniones con alguien es suficiente, para luego alinearte a los acuerdos.

3. Revisa cuán reales son tus expectativas. A veces terminamos estresados, porque planificamos nuestro día con más “ilusión” que “criterio de realidad”. No prevemos los imponderables y además no medimos el tiempo que tomará hacer cada actividad. ¿Te das cuenta que esto lo hacemos hasta en nuestras vacaciones? Detente, ¡sé más realista al pensar cuánto durará hacer cada asunto!

¿Te has fijado que hay personas que viven situaciones estresantes y parecieran afectarles menos? Como dijo el filósofo Osho: “No es lo que nos pasa, es lo que hacemos con lo que nos pasa”.

Asesora en expansión personal y profesional

Edición Impresa

Miércoles 15 de julio de 2026