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¿Qué les pasa a los partidos políticos?

Por: Redacción 03/12/2013

Miguel Ángel Canales Flaaut /Docente universitario (opinion@epasa.com) / PANAMA AMERICA

Es angustiante pensar qué le sucede a los partidos políticos. Me pregunto y pregunto a amigos, ahora, respetado lector, respetada lectora, le pregunto a usted: ¿qué les está pasando a los partidos panameños? ¿Ah?

No sé usted, respetaré siempre lo que piense, a mi parecer, están en peligro de extinción; ni gobiernan ni dejan gobernar, permanecen en estado de inanición, enfermamente obesos, rebosantes de miembros, sin embargo, están desnutridos ideológica, moral e intelectualmente. No se han percatado de su agonía y andan por allí haciendo campaña política sin enterarse que son los grupos de presión quienes se apoderaron de su espacio y los tratan despectivamente, desearían su desaparición, específicamente esto es más notable en oposición.

¿SE IMAGINA USTED UNA DEMOCRACIA SIN PARTIDOS POLÍTICO? ¿QUIÉNES GOBERNARÍAN? ¿GRUPOS DE PRESIÓN COMO LOS DE MÉDICOS O DE DOCENTES, SIN PENSAMIENTOS CRÍTICOS?

Recuérdese una notoria reunión en un búnker en la que participaban partidos y otras organizaciones de la sociedad civil, en la cual estaban trazando estrategias de oposición y quizás hasta levantarse a tiros; la organización no la tenían los partidos. Su posición quedó relegada, “en vivo y a toda televisión”, a la subordinación. Sería atrevido de mi parte asegurar que estuviera presente la sociedad incivil. Lo que sé es que ni a usted ni a mí nos invitaron, menos mal, porque soy promotor de la cultura de paz y no me agrada la violencia, me parece que a usted tampoco. Cualquier otra organización que quiera dirigir al país, que no sea partido político conduce al corporativismo y al totalitarismo, que ya trajo consecuencias desastrosas en otros lares. Dejarse quitar su posición en la gobernanza es irresponsable de parte de los partidos.

Si usted bien lo mira, todos piensan igualito, si acaso piensan. Imagínese un platón con una mezcla de porotos, maíz, arroz, lentejas y todos los cereales que se puedan conocer, y prepara un guacho, sin sal o bajito de sal, que en este caso no es muy sabroso, luego tome cucharadas de ese platón y páselos a diversos platos, ¿qué obtiene? Platos que contienen el mismo guacho. Ahora imagínese que el platón es la sociedad panameña y los platos son los partidos políticos. Por eso es fácil el transfuguismo.

El hecho es que los partidos están anclados en el pasado, utilizan el mismo lenguaje, los mismos gestos machistas y rufianescos de mostrar cara de bravos para que les cojan miedo, lastimoso es que dan risa y pena ajena.

Resulta ahora que los candidatos para las elecciones de mayo de 2014, desde las presidenciales hasta las de representantes, aunque siempre ha sido así, se han infectado del complejo de Dios, de todopoderosos: ¡“sí se puede”!, con las promesas más extravagantes que se dan solo en el país de las utopías y que muestran una desoladora y abundante ignorancia de factores, tanto paranos como exógenos, incontrolables y que no podrán cumplir. Si no hicieran promesas, mientras más exóticas, mejor, los votantes no los tomarían en cuenta. No sé a usted, pero eso a mí me indica que no tienen moral puesto que es inmoral prometer y no cumplir, sobre todo, hacerlo de manera pública, demuestra una personalidad de Proteo. Grave es que quienes hacen esas promesas son jóvenes que aprendieron de sus maestros, que, según he escuchado, pertenecen a la era antediluviana; entiendo que a algunos los llaman dinosaurios, ¿es así?

Se gasta mucho dinero en las campañas. Los que han visto transcurrir varias recordarán que las promesas son repetitivas. Me parece que les sale más barato anunciar lo siguiente: “¿Se acuerda de las campañas de los años tales?, pues prometo lo mismo que se prometió en esas épocas”.

¿Se imagina usted una democracia sin partidos políticos? ¿Quiénes gobernarían? ¿Grupos de presión como los de médicos o de docentes, sin pensamientos críticos? ¿Con actitudes anarquizantes? ¿Qué no respetan ni a enfermos ni a estudiantes, ni a las autoridades, ni a usted ni a mí? ¿Estaría usted de acuerdo con tal situación? Yo no estoy de acuerdo.

Si ha estudiado nuestra historia política, verá que lo que está sucediendo hoy se ha venido fraguando desde el inicio de la República, cuando la mayoría de la nueva ciudadanía, según me enseñaron en la escuela, era analfabeta y los políticos le decían que no se preocupara puesto que ellos lo resolverían todo si les daban su voto. Hoy en día sigue siendo lo mismo. Dicen muchos ciudadanos, no sé cuántos porque lo ignoro: “si me resuelves te doy el voto”.

¿Qué hacemos? No sé, soy ignorante y por eso le pregunto a usted y a cualquiera que me quiera ilustrar: ¿qué dice usted?

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Miércoles 12 de agosto de 2026