Que no se pierda mi patria pequeña
Estoy despierta a las 2:52 de la madrugada del 16 de enero de 2016. No sé lo que me espera con este nuevo amanecer, pero estoy despierta y consciente de estar escribiendo. Tal vez, en este momento, debería tener un descanso en orden y revelador de lo que supondrá un bonito día. Frente al ordenador, me pregunto qué paso que no me permití ser una gran escritora. Me di cuenta de que me gustaba escribir cuando la suma de mis juventudes dio cuenta de lo que había perdido en todo ese tiempo. A lo mejor enfocada y con más seguridad en mí misma, lo hubiese logrado.
Me gusta mirar de frente a las personas. Pienso que cuando esto me sucede, puedo mirar a través de cada persona que, como yo, no ha podido, por falta de fe y confianza, externar sus talentos. Nos dejamos llevar por el tiempo y este nos recuerda todo aquello que quisimos y dejamos de hacer por sumirnos en el día a día con sus extenuantes distracciones.
Por todo lo que dejamos pasar y de hacer, hay quienes han hecho grandes sumas de dinero, grandes obras, han logrado llegar muy alto y tenido éxito, pero también hay aquellos que no hicimos grandes cosas y nos consideramos humildes, sencillos, sin tantas ambiciones y hemos logrado con nuestra disposición al trabajo y a la honestidad, querer a los demás tal cual ellos son, sin juzgar, sin criticar, ni despreciar. Hemos permitido que muchos otros crean que alcanzaron sus deseos y hayan llegado, por nuestra pasividad, a ser grandes atletas, comerciantes, parlamentarios, artistas, grandes profesionales y hasta presidente de un país.
Qué pena que todos estos talentos, se desperdicien en muchas ocasiones, llenando sus vidas con humillaciones, vanidades, soberbia, vicios, desprecio por la vida de los demás, casualmente contra personas como nosotros que les permitimos dejar nuestros talentos para que ellos pudieran lograr estar o por lo menos sentir que están por encima de nosotros.
Con tristeza, vemos nuestro país sumido en la venganza, la desidia, la soberbia y falta de respeto y amor por todos aquellos que dieron su voto y confianza a un gobierno que ha sabido manipular y manejarse a través de los medios con diatribas insípidas cargadas de molestias y odios. Con esto, solo han dejado entrever su falta de amor por aquellos que confiaron en ellos. No ha de faltar quienes reúnen mucho talento para alienar sus mentes regalándoles una sonrisa y decirles palabras que suenan exquisitas para alimentar su ego y aprovechar cada oportunidad de servirse de sus defectos.
Mi patria pequeña que la vimos crecer a galope, a un ritmo impresionante, económicamente. Hoy, te vemos sumida en la tristeza de sus habitantes más pobres, de gente llena de deudas, en donde los pocos tienen mucho y los muchos tienen muy poco; una clase media callada, que ha perdido su sensibilidad. ¡Qué tristeza!
Nos queda esperar que orasen de alguna manera este poco tiempo que hace falta y que mi patria pequeña recobre su amor propio en cada uno de sus hijos y que en estos años que restan de mandato de este grupo de autoridades, sepamos escoger con una nueva oportunidad que nos ofrece el destino a personas serias, maduras y llenas de amor por nuestra patria pequeña?
Que no se pierda mi patria pequeña. "Preferiría cometer errores con gentileza y compasión que obrar milagros con descortesía y dureza".
Magíster