¿Qué nos espera en este año nuevo?
Celebramos en familia y con los amigos la fecha del Nuevo Año, y repartimos abrazos y deseos sinceros de que este nuevo año ojalá sea mejor que el que acaba de pasar, y eso lo decimos tanto en el nivel familiar, distritorial, provincial y nacional. Que es mucho desear, pero desear no cuesta mucho.
Pero luego de las celebraciones y buenos deseos, no somos tontos, sabemos que algunas cosas no van a cambiar, que algunas quizás van a empeorar sin descartar las que van a mejorar, y sobre todo hay que estar abiertos a las sorpresas agradables como a las desagradables, nosotros que somos un país ludópata.
Por casualidad escuchaba en una emisora la transmisión de la primera lotería del año y salió en el primer premio, la tercera cifra el “uno” y entusiasmado el presentador felicitaba a los muchos panameños que habían jugado la decena del 10, ya que la población ludópata se había volcado a comprar y buscar el número 13, y me puse a pensar en lo que dice la gente “ojalá me caiga una lotería para salir de la pobreza”. Lo cual expresa un deseo muy común y que ya se ha cumplido a muchos y no han salido de la pobreza. Aunque no creo en la suerte, les deseo buena suerte a los amantes de la lotería, que es una manera típica de ser del panameño.
A otro nivel se ha estado advirtiendo que va a ser una ño duro. Tiene que terminar el gobierno los megaproyectos, como son la terminación del metro, el asunto de los buses, pues hacen falta todavía 200 buses y arreglar las vías por donde deben pasar esos buses. Los compromisos con la comunidad colonense que clama por una intervención del gobierno.
El asunto de los indígenas y la palabra dada. La mesa del diálogo de los educadores, la canasta básica siempre ascendente y la actitud siempre beligerante de las comunidades con el ejercicio de la protesta en las calles casi todos los días .
Afirman muchos que la gente está contenta con lo que ha hecho el Gobierno, aunque últimamente se han desilusionado por lo que han visto que se ha hecho, pero a la gente no le importa con lo que le han dado, sino con lo que le van a dar.
Por tanto, va a ser un año electoral y a ver si se someten al pacto ético electoral o todo va a ser un guirigay como en el pasado, unos a favor del gobierno, otros en contra, se fortalecerán candidaturas de oposición y sobre todo vamos a presenciar la suerte de los candidatos independientes y el comportamiento del Tribunal Electoral.
Este año en verano tendremos las fiestas patronales, un refugio para reflexionar sobre quién va a ser el que se merezca el voto y para reflexionar y pedir que el dinero del narcotráfico no ensucie la campaña política.
Sacerdote jesuita.