¿Qué nos pasa?
En un día de la semana hubo seis frentes de protestas en la ciudad y en las provincias. Todas consistieron en cerrar Ias calles. ¿Cuál es la idea de paralizar el flujo diario humano con el propósito de dar a conocer la desaprobacion por algo que se considera injusto? Despertar la conciencia de las problemas que ameritan atención.
Por otra lado, en el panorama internacional se nos informa de levantamientos en distintos paises árabes donde aparentemente las multitudes se cansaron de sus líderes y así vemos que en Egipto se dio un movimiento popular persistente y organizado cuya pretensión era acabar con la dictadura de 30 años y pacíficamente lo lograron. Por supuesto que detrás de todos estos movimientos que se presentan como espontáneos, debe haber manos ocultas que alientan la subversión, fuerzas exógenas con intereses exógenos. Ya con anterioridad se había dado una situación similar en Túnez con su movimiento de masas y choques con Ia fuerza policial. Últimamente en Barhein shiitas y sunitas batallan, en Libia hay enfrentamientos entre oposición y partidarios de Gaddafi, en Argelia manifestantes arrestados, en Irán se adhirieron las multitudes a las revueltas árabes, en Yemen choques entre partidarios y adversarios del presidente Alí, y en Jordania también se nos informa que hay rebelión de multitudes islamistas y líderes tribales pidiendo limitación de los poderes del trono, y oímos que en Bolivia, manifestantes protestan par el precio del combustible. Un panorama convulso.
Y pasan los días y nosotros también tenemos nuestra hora de movilizaciones de masas molestas por distintas decisiones y no podíamos quedarnos atrás, aunque pareciera un contagio internacional invisible y nos encontramos con las protestas de los hermanos indígenas pidiendo la revocación de la Ley de Minería con las consiguientes divisiones entre ellos, entre los auténticas y los traidores, la rebelión de nuestros indígenas es una asignatura pendiente.
EI furor y la solidaridad de los grupos nos manda el mensaje de que no solo están protestando por el asunto minero que aun no se ha llevado a cabo pero que ellos lo ven como algo que ya es un hecho irreversible con todo el daño consecuente, sino que pareciera que tarde o temprano tendrían que mostrar su fuerza para reclamar el abandono en que los hemos tenido por tanto tiempo. De ahí que muchas personas que no pudieron cruzar el puente de Pacora, decían:" Yo estoy con ellos" o "Tienen razón para protestar como lo están haciendo". Y así otras voces solidarias.
Mientras esto sucede y nos debe preocupar, retumban a nuestra alrededor, aires de carnaval coma si no estuviera sucediendo nada. Somos un país muy chico para en tan corto espacio terrenal, unos seriamente claman por acciones justas y otros se contonean al son de la batería carnavalesca. ¿Qué nos pasa?
