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Qué país queremos

Por: Redacción 04/06/2015

Hace menos de 20 años existía un país con una producción forestal y agropecuaria envidiada por muchos, donde manglares cubrían extensas zonas del Pacífico y selvas vírgenes en el Atlántico, y autosuficiencia de muchos productos, ese era el Panamá verde, un Panamá que hoy no existe.
Panamá ha cambiado mucho, es cierto, en dos frentes: uno que llega a pocos y otro que llega a todos los rincones del país; el primero, el económico, el que hace que miles de personas lleguen a nuestro país hipnotizados por una mentira, dado que la bonanza económica no es para todos, es para menos del 10% de la población, dado que miles reciben migajas y unas docenas reciben millones.
Cada día recibimos cientos de extranjeros que se pasean por nuestras calles admirando edificios donde no vive ninguna persona o uno en una sola torre, se construyen miles de viviendas y comunidades donde después de construirlas solo serán habitadas por unas cuantas familias, casi siempre diplomáticos o personal de paso, el Panamá que se promueve, pero donde viven unos cuantos panameños o cuidado que ninguno.
El otro frente es el ecológico, ese sí llega a todos lados, a cada rincón del país, llega en falta de lluvias, pérdidas de cubierta forestal, inundaciones y demás fenómenos meteorológicos que matan, enferman y desplazan a cientos de hermanos panameños.
De los manglares de Juan Díaz hoy no queda nada, con la complicidad de las autoridades municipales, gubernamentales y empresarios egoístas y malévolos que piensan en sus propios intereses y no en el de la mayoría. Vivimos en un país del poco importa, donde unos pocos perjudican a muchos con la complicidad de un gobierno que debe mucho, mucho a los que pusieron en sus campañas políticas y no le interesa el bien común.
El sector agropecuario pierde productividad dado que existe el pensamiento capitalista demoniaco que es mejor importar que producir, con el pensamiento que si yo puedo comprar no me importa si tú lo haces, y eso es terrible cuando el mismo Gobierno no hace nada para impedirlo, haciendo que los agricultores tengan que hacer huelgas y boicots perjudicándose ellos y los demás, lo que no sabe el Gobierno que nadie habló mal de los productores sino de un Gobierno inepto sin ideas, y perjudicial.
El Panamá que tenemos hoy día es una bomba de tiempo tanto ecológica como social, dado que el frente ecológico, hoy destruido, desplaza a miles que van a las ciudades a causar daños como delincuentes o llenando los puestos de trabajo que pudieran ocupar personas de las mismas urbes, cerrando el círculo de pobreza que muchos quieren dado que entre más pobres hay más empleados esclavos que explotar para luego lavarnos la cara de la corrupción y la explotación con las denominadas acciones de buena voluntad o responsabilidad social empresarial.
Debemos cuidar nuestra ecología, nuestros campos, la seguridad alimentaria y ecológica debe ser prioridad nacional, por nuestro futuro, por nuestra sobrevivencia democrática dado que después de la bomba ecológica viene la social y esta no perdona cuando se toca el futuro de sus hijos, su comida, su salud y en esta solo existe una ley, si no hay para todos que no haya para ninguno.

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Viernes 31 de julio de 2026

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