¿Qué pasó en el Centro de Cumplimiento de Menores?
Con toda seguridad la investigación que realizará el Ministerio de Gobierno sobre los recientes acontecimientos ocurridos en el Centro de Cumplimiento para Menores será exhaustiva, rigurosa y ejemplar para con los responsables. Independientemente de la reyerta, los menores son los menos culpables de esos hechos. Los funcionarios asignados a ese establecimiento están, precisamente, para evitar estos incidentes, para coadyuvar en la rehabilitación de los infractores y para disuadir a las pandillas que se forman allí, de más acciones delictivas. Ninguna excusa tiene lo ocurrido, ni ninguno de los responsables puede estar exento de culpa. Pero no hay novedad en lo acontecido. Hace ya varios años son reiteradas las denuncias sobre la mala administración de los centros penitenciarios, y hasta cierta complicidad de los custodios con esas anomalías, que van desde las “vistas gordas” que permiten la introducción de armas y drogas en las cárceles, hasta favores sexuales. ¿Qué cosas se permiten en el Centro de Cumplimiento de Menores y cómo es la relación de los que administran con aquellos? ¿No es acaso lo sucedido una advertencia respecto al poco control que tienen las autoridades sobre reclusos, menores infractores y los propios custodios? Las autoridades encaran frente a este problema retos estrictos que reclaman una vigilancia constante, un personal más calificado, salarios a la altura de la responsabilidad y sanciones ejemplarizantes porque de lo contrario, en lugar de la excepción estos incidentes pueden convertirse en la regla.
