Que regrese la paz
Los panameños han vivido en estos últimos días momentos difíciles en los que la estabilidad del país ha sido puesta a prueba.
La crisis que provocaron los grupos indígenas que se oponen a la minería y a las hidroeléctricas llegó a su punto crítico.
Desde hace varios meses se venía anunciado medidas de presión por el manejo que se le había dado a los acuerdos firmados el año pasado en San Félix. Las aguas llegaron a su máximo nivel y se desbordaron la semana pasada cuando el cierre de la vía Interamericana se extendió por más de cinco días.
Miles de personas quedaron atrapadas en este tranque y se reportaron pérdidas millonarias por el bloqueo de la principal vía de comunicación del país.
Tras los enfrentamientos solo quedaron centenares de heridos y un muerto. Lamentablemente la violencia prevaleció y todos salieron perdiendo.
Después de todas las calamidades ayer se dio un paso importante en busca de un nuevo acuerdo, en el que participaron las partes en conflicto.
Los acuerdos que se logren deben ser acatados al pie de la letra. Debería existir una comisión mixta que le dé seguimiento a cada tema.
En los asuntos del medioambiente la política debe quedar a un lado, porque simplemente cada facción distorsiona la realidad a su favor. Eso no puede ser permitido.
Es una gran realidad que Panamá ofrece muchas oportunidades y que experimenta un crecimiento positivo. También es cierto que existe un problema de equidad social que debe mejorar.
La distribución de la riqueza no es justa, pero eso solo se combate con un mejor sistema de educación. Todos los panameños deben impulsar el crecimiento del país de forma sostenible y respetando la democracia.
