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Que sea el pueblo quien decida


Recuerdo cómo era el Sistema Electoral y la Administración Gubernamental en este país antes de 1968. Cada 4 años, nuestros padres y familiares tenían que solicitar los favores personales de los diferentes dirigentes políticos que quedaban como dueños de los ministerios y de las entidades públicas.

Los tiempos pasaron, la edad para ser ciudadano fue rebajada de 21 a 18 años y el período de gestión presidencial se aumentó de 4 a 5 años. Lo que nunca he podido entender es por qué se le permite a cualquier ciudadano electo por el voto popular a los diferentes puestos de elección, que tengan la posibilidad eterna de volver a ser electos, con la única excepción de la persona que ocupa el cargo de presidente de la República.

Debo reconocer como profesional, que existen diversos tipos de planes con relación al tiempo para ser desarrollados. Los hay de corto, mediano y largo plazo dependiendo de la cantidad de meses, años o quinquenios que se requieran para ser ejecutados y de los tópicos a ser considerados.

Yo soy de la convicción de que la gestión pública debería manejarse como se manejan los nombramientos de los directores técnicos de los más importantes equipos de béisbol, baloncesto y fútbol a nivel mundial.

Aquellos dirigentes máximos políticos que no obtienen resultados, no victorias pírricas, en un tiempo perentorio o que han perdido la capacidad de negociación o la credibilidad entre sus pares, deben ser cambiados de inmediato de la conducción de sus instituciones. El problema está en que en nuestros países del tercer mundo, son otros los atributos que te sostienen en los puestos con mando y jurisdicción. Cuando todos sabemos que en la empresa privada, son los de tener integridad, motivación, capacidad, comprensión, conocimiento y experiencia.

Mi propuesta formal sería que le diéramos la posibilidad a todo presidente de la República que resulte electo, de poder ocupar el puesto por un período adicional hasta completar los 10 años de gestión. Esta adenda le permitirá tener el tiempo necesario para desarrollar plenamente su propuesta electoral y de que se entere por sí mismo, si lo que hizo ganó el cariño o el repudio de su pueblo. Pasado este término, no habría derecho a volver a ser candidato, como ahora que puede hacerlo pasados dos períodos presidenciales. Y esta norma se aplicaría a todos los puestos del engranaje gubernamental (representante, concejal, alcalde, diputado, etc. ). Esto eliminaría para siempre el caciquismo y le brindaría la oportunidad a todos los ciudadanos de aspirar a un cargo de elección.

Doctor.