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¿Qué sucede con la clase médica?


Pido disculpas a mis colegas médicos por este artículo, pero es necesario que alguien diga lo que se vive hoy con algunos, que no son todos y no generalizo, pero deja muy mal el nombre de nuestra profesión, cuando ese pequeño grupo no brinda la atención debida a los pacientes a su cargo. Hace unos días casi muere alguien allegado a mí, paciente de hemodiálisis que fue trasladada del Seguro al Santo Tomás.

Se le daba un medicamento para evitar que se le bajara la hemoglobina y en este último, un médico decidió suspenderlo con la consiguiente baja de la misma, que le llegó a 3 gramos. Se me ha comentado que en algunos consultorios externos del Seguro, algunos colegas ni siquiera examinan a los pacientes, ni le toman el pulso ni la presión y le dan la receta sin tocarlos. Podría contar otros más, pero prefiero no continuar. Yo me pregunto qué sucede con mis colegas que tratan a los pacientes como si fueran sus enemigos.

Esto, de ser cierto, pasa de ser descuido para tratarse de mala práctica y falta de ética médica que debieron aprender en la Escuela de Medicina. Hace aproximadamente dos años conversé con el entonces decano de dicha escuela, y con el actual, hace poco, porque es bajo su responsabilidad que se forman los médicos y deben salir lo mejor preparados posible.

Sin embargo, vemos que nuestra medicina pública tiene varios casos de muertes por descuido o mala atención y no hay derecho para que la gente necesitada, que no puede ir a clínicas privadas, reciba esa clase de medicina poniendo en riesgo la vida o la salud, que es lo más preciado para el ser humano.

Quiero hacer un llamado a la Comenenal, al Colegio Médico, a las autoridades del Seguro Social y del Ministerio de Salud, y a todos los gremios médicos para que inicien una campaña a favor de un buen ejercicio de la medicina en Panamá, para que se cumplan los códigos de ética y para se humanice la práctica de la profesión. De humanos es errar. De ninguna manera pretendo que seamos perfectos, pero sí debemos actuar con cuidado, con humanidad, con conciencia, para que la medicina se normalice y sea tan buena la privada como la pública.

No acuso a nadie en particular, pero quienes lleven muertes o pérdida de salud en su conciencia, sabrán que no miento y solo me mueve con este artículo el deseo de retomar una perfecta práctica de nuestra profesión, que debe ser sagrada y cuyo principal motivo es nuestro paciente. Ojalá que los encargados de velar por esto hagan algo, y no es crítica, es preocupación.

Médico.