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¿Qué sucederá con el metrobús?

Por: Redacción 07/04/2015

“Decisiones, cada día. Alguien pierde, alguien gana. ¡Ave María! Decisiones, todo cuesta. Salgan y hagan sus apuestas, ¡ciudadanía!”, Rubén Blades.

Como indica la canción, “alguien pierde, alguien gana”. En el caso del metrobús, el panameño pierde porque el servicio no ha mejorado, todavía persiste la baja frecuencia de los buses y los problemas administrativos y operativos.

En relación con la frecuencia, citamos el día de panameños y panameñas: “María es una de los tantos estudiantes de la Universidad Americana – Los Pueblos que asiste a la universidad tres veces por semana en horario de 5:30 p.m. a 10:00 p.m. y durante estos días llega a su casa entre las 11:00 p.m. y 12:00 a.m., ya que debe realizar varios trasbordos para llegar a su residencia, ubicada en Alcalde Díaz. Luego tiene que levantarse a las 4:00 a.m. para continuar su rutina, asistir a su trabajo y luego a la universidad. Es un horario agotador, pero si el sistema de transporte fuese eficiente, ella no tardaría en llegar a su casa”.

Por lo anterior, si las personas que toman las decisiones en cuanto al servicio y a su reglamentación estuvieran en la situación de esta joven o de otros panameños, buscarían una solución rápidamente. Se podría hacer un estudio simulado y que estas personas vivieran en el área de 24 de Diciembre y Alcalde Díaz por quince días. Tuvieran que abordar los buses en las zonas pagas o en las paradas existentes en el área. Les aseguro que después de pasar todas las penurias que pasa el panameño de a pie, levantarse en la mañana, formar fila de una hora o más para abordar el bus, subir al autobús y encontrarse con diversas personas con distintas personalidades, escuchar a los vendedores ambulantes que suben a los buses y particulares que solicitan cooperación, estar expuestos a robos, entre otras situaciones, buscarían una solución rápida y no darían tantos rodeos.

Para mejorar esta situación, hay que analizar el problema actual, que es la falta de frecuencia de los buses. Pero lastimosamente, en Panamá no se escucha al talento local y se prefiere pagar miles de dólares a foráneos para que hagan un análisis sin tomar en cuenta la idiosincrasia del panameño. Es bueno tomar las ideas de otros países, pero antes de implementarlas, hay que compararlas con la cultura de nuestro país, hacer los ajustes pertinentes e implementarlas. En esta etapa de implementación hay que estar monitoreando los resultados para determinar si son óptimos o se requiere hacer ajustes sustanciales.

Esperamos que las personas que toman las decisiones analicen la situación y se interesen por buscarle una pronta solución, así como se ha arreglado rápidamente la ciudad de Panamá para la Cumbre de las Américas. ¿Qué piensa usted, lector, de esta situación del transporte? ¿Es como la canción, “Salgan y hagan sus apuestas, ¡ciudadanía!”, que citamos al inicio del artículo?

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Viernes 31 de julio de 2026

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