¿Qué te espera al llegar a la tercera edad?
Hace unos días vi a una señora mayor en estado lamentable, cargando una bolsa y recogiendo desperdicios en la basura, despeinada y andrajosa. Volví a preguntarme, porque no es la primera vez que lo hago y quiero compartirlo con ustedes, ¿dónde está nuestra cultura, los lugares que debieran acoger a una persona como ella y enseñarle a vivir correctamente para que sirva a la patria? Pero ¿qué es vivir correctamente? Lo que es para ti no lo es para mí. Pero existe un denominador común en el que se equilibra y permite la vida digna de esa persona, porque la dignidad acompaña a los otros valores para poder decir que Dios nos ayuda.
Cuando se llega a la tercera edad dejamos atrás una hermosa época de nuestra vida en la que hemos producido con nuestro trabajo, hemos criado hijos y sobrellevado un matrimonio con la pareja que luego será casi la única compañía que tengamos. Pero lo bonito sería no pensar más en aquello, aunque se nos permita que lo recordemos con nostalgia y cariño, ya que formó parte de nuestras vidas.
La tercera edad es algo que debemos saber vivir, pero como importante, haber educado a nuestros hijos para que formen parte de ella y tengan presente que así como de niños y adolescentes fuimos nosotros, quienes los formamos e hicimos todo por ellos, y que ahora retribuyan en nuestra edad madura cubriendo las necesidades emocionales, de compañía, de comprensión y de darnos mucho cariño para llenar el vacío que siempre sentimos, no sé por qué.
Los jóvenes deben pensar que no estamos ya para ser mulas de carga y que nos encarguen permanentemente el cuidado de los hijos, porque el tiempo que tenemos debe ser nuestro y no para continuar dando siempre, muchas veces sin recibir recompensa. Los jóvenes tienen que vivir para sus padres o abuelos, ayudarlos, darles cariño y la compañía necesaria.
Queramos o no, lo que de jóvenes no nos importaba, lo sobrellevábamos y lo resolvíamos fácilmente, ahora nos parecen
grandes problemas, que necesitamos de los hijos para llevarlos a efecto.
La tecnología no es nuestra costumbre, y los que aún deseamos estar al día, aunque solo sea en parte, no podemos entenderla sin la ayuda de los hijos. Por esto, ellos deben ser conscientes de una realidad que nosotros solo podemos solucionar a medias. La paciencia de la juventud debe entrar abiertamente para la mejor convivencia.
Es lógico que a esta edad vayamos perdiendo nuestros amigos, lo que es más difícil en la juventud. Si lloramos, necesitamos un pañuelo que nos den nuestros hijos para secar las lágrimas. Si sufrimos, que no nos digan que nos tranquilicemos, porque, por un lado, vemos partir a esos seres tan queridos, y por otro, pensamos si pronto nos tocará a nosotros.
La realidad es que los mayores debemos ser positivos, activos y llenar el tiempo para no tener oportunidad de pensar; ver lo que nos queda por vivir con lentes grandes y optimistas para hacer de nuestra "vejez" un mundo de ilusiones, aunque no podamos llevarlas todas a cabo.
La experiencia obtenida no puede nadie quitárnosla, porque es adquirida a través de los años vividos y nos servirá para orientar a los jóvenes y hacer de nuestra época la mejor que hayamos vivido. La madurez es hermosa si sabemos vivirla. Tengan grupos, hagan ejercicios, tengan amistades y vayan a donde puedan. No se queden sentados en una silla, vivan para lograr envidiables vivencias.
Si sientes que te faltan fuerzas para seguir adelante, busca la manera de encontrarlas. Ten amistades jóvenes y no mayores que ya no hablen de empleadas ni niños, sino de medicinas y enfermedades, como dijo una amiga en un grupo. Ellas te enseñarán lo actual, lo moderno, lo que piensan ellas o ellos, y no lo que pensamos nosotros que debe ser. Y, sobre todo, comprenderlos para no ser una carga en sus vidas.
¡Qué sabrosa es la madurez, qué sabroso es enseñar lo que sabes sin ser pesado, qué sabroso es que te acepten como eres y que tus hijos te digan: ven mamá o papá, que te acompaño en el mandado o en tus necesidades! Eso es vivir y no quejarse de cualquier cosa que te vuelva negativo.