¡Qué tiempos aquellos!
“Mi hija no tiene papá” (Alicia Machado, ex Miss Universo). Acaba de terminar en David la Semana de Cine Argentino, que presentó la revista Culturama en su nueva sede de calle sexta. El Cónsul de Argentina, señor Alejandro Herrero, vino especialmente y habló de la película “ La suerte está echada” y del nuevo arte cinematográfico de su país. Pero quiero referirme a la última película ¿Quién dice que es fácil?
Es una película de tema central temerario y agresivo. A casa de un joven de muy buenas costumbres, digamos que casi puritano, llega a compartir con él su apartamento una prostituta embarazada, de una sinceridad que aterraba al pobre muchacho. Poco después de haberse instalado, el joven le pregunta por su marido, y ella le contesta que no tiene. ¿Y el padre del niño? -insistió tímidamente-. Ella no sabía quién era, porque antes del embarazo había tenido 24 amantes sucesivos…
El caso es que el joven y su inquilina, por una causa u otra se veían todos los días. Y sucedió lo que tenía que suceder: se enamoraron y vivieron una intensa y apasionada relación sexual. Y la barriga creciendo. Pero eso no impedía que ella se reuniera con gente de su misma clase en el apartamento, y formaban una algarabía tremenda; y el muchacho terminó mezclado con todos ellos.
Para no entrar en más detalles, la muchacha parió un niño, y el muchacho lo adoptó, y fueron felices y “comieron perdices”, como dicen en España. Al terminar la película hubo opiniones. La sociedad de hoy está podrida, esas cosas no pasaban antes, si nuestros abuelos vivieran, etc.
Creo que gente como la de la película ha existido toda la vida. Siempre ha habido prostitutas, homosexuales, ladrones, depravados y gente de la más baja condición humana. Pero, al mismo tiempo, ha habido gente muy honorable, de costumbres impecables, de palabra, etc. “No hay nada nuevo bajo el sol”, dicen en la Biblia hace miles de años.
Si conocieran la historia de Margarita, hija de la reina de Francia, Catalina de Médici, que a los once años de edad ya había tenido varios amantes; y antes de los quince, se había acostado con la mayoría de los varones de la Corte, dos hermanos de ella incluidos. Y qué les digo de Catalina de Rusia, de quien un biógrafo aseguraba que para contar sus amantes necesitaría una buena calculadora. Y el Papa Alejandro Sexto, padre de César y Lucrecia Borgia, quien según otro biógrafo convirtió el Vaticano en poco menos que un burdel.
Siempre se repetirá con el poeta español Jorge Manrique, hace más de quinientos años, que “Todo tiempo pasado fue mejor”. Ya no me extrañaría que un día de estos, un viejo militante del PRD, nostálgico y entornando los ojos, diga que Martinelli con sus imposiciones no se parece a los austeros y honrados hombres de la dictadura. ¡Cuándo iban a hacer estas cosas Torrijos y Noriega!
