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Queremos elecciones sin violencia

Por: Redacción 09/04/2014

De ninguna manera los panameños podemos permitir llamados a la violencia diciendo que pondremos muertos y heridos el día de las elecciones; esto solo lo hace una persona enferma, que no tiene noción de que la paz es lo principal en la vida: la paz espiritual, emocional, la paz en las calles, en los hogares y, por lo tanto, no debemos permitir que nada ni nadie perturbe esa paz a la que somos apegados los ciudadanos de este país. Ya escribí en otro artículo que este fue siempre un pueblo noble y alegre por naturaleza, y que la dictadura militar nos había cambiado un poco haciéndonos algo tristes y acelerados, pero nunca violentos. Si bien es cierto que existen casos de violencia intrafamiliar, en las pandillas, por robos, por violaciones y por drogas, algunas de ellas las debemos también a la dictadura y se está tratando de disminuirla aun a costa de sacrificios.

Queremos que las elecciones, como han sido en otros años, sea una fiesta electoral en la que se respete la voluntad popular sin utilizar artimañas desconocidas durante los últimos 25 años. Los candidatos presidenciales tienen la responsabilidad de mantener la calma entre ellos, como lo viene haciendo José Domingo Arias, porque de ellos depende la tranquilidad del país y de los panameños. Ganar una presidencia no es de vida o muerte y, por lo tanto, no es indispensable que alteremos los ánimos y llevemos al pueblo a una violencia encontrada. Cada uno tiene algo que decir del otro; pero no con violencia, con insultos que a nada bueno conducen, ya que esto exalta a los votantes que pueden producir espectáculos de peleas o discusiones que conducen a algo peor el día de las elecciones.

No repitamos lo sucedido en 1989 después de las elecciones, cuando Noriega sabía que Guillermo Endara había triunfado y las anuló sin ningún respeto por los panameños que habíamos votado tranquilamente con la esperanza de que se contaran los votos limpiamente y se le entregara la presidencia al ganador. Pero no fue así, porque los militares, que se vieron derrotados por todo un pueblo con fervor patriótico y con deseos de salir de ellos, no quisieron dejar el poder, al cual se aferraba un general sin estrellas porque no había ido a ninguna batalla y endureció su mandato hasta matar personas inocentes con tal de permanecer en el poder. No repitamos aquella época funesta de dolor y persecución que necesitó de una invasión extranjera para llevárselo del poder a la cárcel. Los panameños no deseamos repetir aquellas experiencias y menos con violencia.

El candidato a vice del PRD debiera poner en práctica lo que debe haber aprendido en su hogar y evitar los insultos que a quien le restan votos es a su candidato, porque este pueblo se acostumbró a tener elecciones tranquilas y respetadas por las autoridades competentes y, cada día más, desea que su voto sea respetado y considerado igual que su voluntad.

Hago un llamado a todos los candidatos para que se respeten mutuamente; para que respeten la voluntad popular y evitemos un descalabro como ha sucedido en otros países, porque ninguno de nosotros está dispuesto a soportar intromisiones de personas violentas y menos con llamados a muertos y heridos que dicen mal de ellos como ciudadanos serios que eran considerados.

El odio no es el mejor consejero para quienes lo profesan. El odio es el peor enemigo y el peor antivalor que puede existir, ya que de ese sentimiento no se obtiene nada positivo. Si pensamos que nuestros oponentes son nuestros adversarios y no nuestros enemigos, podremos controlar sentimientos malignos que no llevan a ningún buen camino a quienes así sienten y piensan. No diré que amemos a nuestros adversarios, pero sí debemos respetarlos, tener tolerancia, comprensión y sentir que son nuestros hermanos de país, vecinos, parientes, conocidos. En fin, que debemos comportarnos como ciudadanos maduros, educados y con valores éticos y morales. Cuando estos priven sobre aquellos a los que me he referido antes, este país marchará por senderos de amor, comprensión y tranquilidad, para que consideremos como verdadero el sentir de cada panameño que deposita su voto y desea que sea bien contado, con honestidad y seriedad, que nos ha caracterizado hasta ahora.

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Viernes 7 de agosto de 2026