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Quienes somos Panamá


Una Nación confundida y abusada, por la mezquindad de algunos partidos de la oposición, para generar intranquilidad con absoluto descaro y olvido de la corruptela en que participaron durante sus muchos años en el ejercicio del poder.

Es risible observar, amedrentados, por su potencial incapacidad de volver a gobernar como, constantemente gastando fortunas, acusan al gobierno presente, de cualquier barbaridad y falsedades absurdas.

En ese rejuego vemos participar a un ex presidente de la asamblea. A un ex ministro de trabajo con su ideología trasnochada, a ex presidentes y a un doctor olvidado que el grupito desea, presentemente, utilizar, elevándolo a un cargo importante dentro del desvalido partido más grande de la oposición. Que no decir de su compañerito verde que cuando tuvo su mayor bancada legislativa y los ministerios más importantes, en nada contribuyeron al país.

La procuradora separada, con su tenaz mentor quien continúa impulsándola, aprovechando el forzado donaire y su factor: sociabilidad, sin considerar el desempeño de su cargo el cual señalan, algunas personas muy prestigiosas, dejó mucho que desear. Situación que podría quedar en igual circunstancia, de regresar por los otros cinco años de su nombramiento. Impunidad: ja ja ja ja.

La iglesia católica, a quien, respetuosamente, le sugiero mantenerse dentro de las responsabilidades que le corresponden en el impulso de nuestra religión católica y maximizar la asistencia a los desvalidos. Los que se han enloquecido, bajo presiones de políticos, a declarar al Presidente de la Republica “persona no Grata”.

Las organizaciones sindicales privadas y de gobierno, amenazando la gobernabilidad por una Ley 30 que, en lo legal, en nada les afecta.

En cuanto a las cuotas, simplemente, se deben cobrar mediante la firma de una carta autorizando el descuento. Recuerden: no habrá “fueros ni privilegios”. Les sugiero dejar de aterrorizar al país y ser transparente con los fondos que reciben, algunas, del exterior y las cuotas que cobran. No olvidemos el irresponsable actuar de algunas organizaciones de la sociedad civil seriamente infiltradas. El interés participativo, requiere procesos, no sólo rechazos sin propuestas claras y sostenibles. Cierto, los políticos no siempre hacen caso; sin embargo, la APEDE contribuyó a una Ley de Transparencia y mucho más.

La historia de hace 40 años, refleja como la administración del Estado está repleta de funcionarios, en todos los niveles e instituciones, que responden al mezquino interés del partido más grande de la oposición. Sin habilidad gubernamental no se dará El Cambio. ¿Deseamos volver al enriquecimiento ilícito con impunidad? Considero que el método inmerso en el contenido múltiple de la Ley 30, es interesante, novedoso y apropiado a la filosofía del cambio.

Abajo con el terrorismo sindical y la gestión absurda de los tontos útiles.