Quiero volver a confiar
Quiero volver a confiar. Fuimos criados con principios morales comunes. Cuando éramos niños, nuestros padres, educadores, abuelos, tíos, vecinos, autoridades, eran dignos de respeto y consideración. Cuanto más próximos o más viejos, más afecto nos daban; era inimaginable responder mal a los ancianos o maestros porque había respeto, confiábamos en los adultos y teníamos miedo solo a lo oscuro, a los sapos y ratones o películas de terror.
Hoy tengo tristeza por lo perdido, por lo que mis nietos un día temerán, por el miedo en la mirada de los niños, jóvenes, viejos, adultos. Matar, violar, secuestrar, engañar no son importantes, todo termina en la banalidad de una noticia policial.
Hoy, los policías que persiguen malhechores se conocen como abuso de autoridad ¿Derechos humanos para criminales? ¿Deberes para ciudadanos honestos? Pagar deudas es de tontos; amnistía para estafadores, los honestos son tontos. Profesores maltratados en las aulas, los corruptos se pavonean de su poder. ¿Qué valores son estos? Profesores que no concurren a dictar sus clases.
Autos que valen más que un abrazo; hijos que los piden de regalo para pasar de curso; celulares a los niños desde pequeños.
¿Qué tenemos que dar para recibir un abrazo? Más vale una pantalla gigante que una conversación, un carro nuevo que una amistad que puede ser permanente. Más vale Tener que Ser. ¿Cuándo desapareció ser correcto y olvidé el nombre de mi vecino? ¿Cuándo dejé de ver los ojos de los que me piden ropa o comida? Quiero volver a ser digno y tener paz, tener ley y orden, libertad, fraternidad y seguridad.
Quiero sacar las verjas de mis ventanas, tener las puertas abiertas y tocar las flores; sentarme en la acera con la puerta abierta. Quiero la honestidad, la rectitud de carácter, enorgullecerme de los líderes políticos; quiero la esperanza en la alegría y la confianza en la fe, la vuelta a una vida limpia y sencilla como tú y yo.
Abajo el Tener, Viva el Ser; abajo la corrupción, la falta de ética y respeto. Construyamos un mundo mejor. ¿Utopía? ¡Quién sabe! Hagamos el intento ya que será posible si usted y yo contaminamos a más personas y esas a otras más. Solo así tendremos nuevamente lo que queremos y seremos una sociedad digna, con respeto y honestidad. Para usted y para mí no es un imposible; trabajemos para lograrlo.
Esto es un resumen de un correo electrónico que recibí y me pareció apropiado.
marisin.villalaz@gmail.com
