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Rafa Nadal


Querido Director,

Conociendo que Usted es deportista, es posible que también practique el tenis. Ese deporte que hasta hace casi treinta años era minoritario en casi todo el mundo y se ha convertido en un fenómeno de masas, fundamentalmente por culpa y gracias a la televisión. Desde luego en países como Inglaterra, Francia, Australia Italia ó Estados Unidos, su práctica, si bien al principio muy elitista, pronto fue asumida por las clases medias. En España, como en otras muchas disciplinas deportivas y coincidiendo con que además de no tener mucha élite, no tuvimos clases medias hasta los años sesenta, el tenis era un deporte desconocido hasta que un niño, recoge pelotas, de origen muy humilde y por cierto, poco alimentado, se convirtió en un gran jugador internacional, de nombre Manuel Santana. Ganó Wimbledon, una Copa Davis y durante quince años estuvo entre los mejores. Luego llegó Orantes, los Sánchez Vicario, Moyá, etc…. Hoy día no menos de diez tenistas españoles están entre los mejores 40 del mundo, han vuelto a ganar la Copa Davis y al contrario que en la época de Santana, son altos, guapos, muy bien alimentados, y muy exitosos en las conquistas femeninas. No le voy a  hablar de la diferencia de lo que ingresaban unos y otros, porque nos produciría un auténtico mareo.

Hace seis años el mundo del tenis, controlado por la ATP, empezó a escuchar el nombre de Rafa Nadal, un chico nacido en Mallorca (Islas Baleares), no muy alto pero sí muy fuerte y zurdo, pero no de nacimiento, sino porque su padre y su tío que le entrenan y representan, se dieron cuenta que el 95% de los jugadores que son diestros, juegan muy incómodos contra un zurdo. Su trayectoria la conocemos casi todos, y ya la semana pasada ganó su primer Grand Slam, pero lleva 5 Roland Garrós, 4 Wimbledon, etc... He de confesarle que el motivo de este artículo no es cantar las por otra parte arrolladoras virtudes deportivas de Rafa Nadal, sino resaltar algo más raro y poco habitual en el mundo de las celebridades.

Actrices, actores, jugadores de cualquier deporte, cantantes, rockeros y sobre todo, los políticos, viven en un mundo totalmente irreal donde a base de ser constantemente adulados, llegan a la estúpida conclusión de que no son mortales, de que deben estar apartados del resto de la gente, rodeados de escoltas y con coches con los cristales tintados, etc. Cuando hacen declaraciones, la mayor parte de las veces sólo dicen tonterías y además desde su incultura, se permiten el lujo de darnos consejos, incluso para que adoptemos nuevas religiones, hábitos de vida ó simplemente vistamos y comamos las marcas que ellos patrocinan.

Pero resulta, Director, que llega Rafa Nadal, que tiene una novia de siempre y que no conocemos su nombre, sigue saliendo con sus amigos de Palma, está orgulloso de representar a España por el mundo, siempre dice que Roger Federer es mejor que él y que le gana por casualidad, va sin escoltas, se le ve en los restaurante de tipo medio de Madrid, atravesó el divorcio de sus padres sin una sola declaración pública y cuando habla, siempre sin cobrar, no nos da consejos sino que se remite al éxito por el esfuerzo, al entrenamiento diario y humilde y a la satisfacción de ser ejemplo para millones de niños y jóvenes.

Aunque ahora el tenis devora rápidamente a sus grandes figuras, es posible que a Nadal le queden 5 ó 6 años de gloria, para satisfacción de los adictos a las apuestas y para la inmensa mayoría de los españoles, que vemos en él un claro ejemplo de regeneración que multiplicándose, no dará lugar a súper figuras sino en gente normal que adopte sus hábitos. Últimamente el público que asiste a los grandes torneos no guarda aquél sepulcral silencio de antaño e incluso, llevado por la pasión, hay veces que aplaude los errores propios del jugador del que no se es partidario.

Atentamente,