Rambulerías
La historia local de las rambulerías políticas añadirá un nuevo capítulo acerca de cómo con solo 12 diputados, el Partido Panameñista logró imponer al nuevo contralor de la República. También se contará la historia de cómo un partido que siempre se preció de responderle a las bases sociales negoció un compromiso para desarmar su propia candidatura y sumarse al más extraño consenso para apoyar al candidato del oficialismo. Ahora que tanto se habla de corrupción política, tenemos ante los ojos un caso al que le zumban los motores.
La corrupción política tiene como fuente primaria la apropiación individual de recursos económicos de instituciones públicas y el enriquecimiento injustificado de los funcionarios que adquieren bienes inmuebles o cualquier otro tipo de bienes, más allá del límite de sus ingresos y su capacidad de crédito. Pero hay otras formas de corrupción en desmedro de la Constitución política y el Estado de derecho.
Se corrompe la institucionalidad democrática cuando uno de los órganos públicos transgrede sus límites constitucionales y avasalla los otros poderes. Se corrompe el principio de la separación de poderes cuando, por ejemplo, se vulneran las potestades constitucionales del Órgano Legislativo por premeditada presión del Órgano Ejecutivo. Como se dice en el argot criollo, para bailar tango se necesitan dos personas. Para ablandar la autonomía de una bancada coexisten el corruptor y el corrupto, vale decir, el gobierno panameñista y el PRD.
Unos aseguran que, luego de desbancar a Bernabé Pérez, los diputados perredistas votarían por el candidato del gobierno. Otros afirman que el PRD contará con uno propio y no se someterá a los aletazos de Las Garzas. Se le puede otorgar el beneficio de la duda a los dirigentes del CEN, pero la última palabra se conocerá a la hora de la votación en la asamblea. Si es a mano alzada o en bloque, el cómputo de los votos aclarará la identificación de los miembros de las membresías partidarias.
En otros tiempos, las elecciones se ganaban con el robo de las urnas por medio de la violencia armada, actualmente, se emplean métodos más refinados, pero igualmente deplorables. Los nombramientos se negocian en oficinas públicas y privadas. El clic de los maletines abiertos se oye como si fuera el estruendo de las tormentas eléctricas en los rincones más remotos de la geografía. Podría ser un mal principio para quien podría tener la obligación constitucional de fiscalizar los recursos públicos. Con una entrada semejante se abriría un espacio enorme para la duda y la sospecha.
No se han realizado las consultas pertinentes a la sociedad civil. Abogados, empresarios privados, sindicatos, intelectuales y artistas demandan el nombramiento de un profesional idóneo y realmente independiente de los grupos políticos y económicos de presión. Ante las pruebas del avasallamiento de la separación de poderes, callan y esconden la cabeza en la arena los que antes fingieron ser críticos independientes, pero lo que buscaban era un cargo bien remunerado.
Los medios de comunicación progobiernistas atizan escándalos para que lectores y televidentes miren hacia otra parte. Se comenta que se requeriría una legión de médicos ortopedas para las torceduras y fracturas de manos. Paradójicamente, se perdió el control para nombrar al contralor. Amanecerá y veremos.