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Rasgos culturales

Por: Redacción 19/12/2014

Puesto en poder de las acreditadas fuentes históricas, los panameños procedemos de la unidad racial proveniente del encuentro de españoles e indios, constatándose que los primeros mostraban una cultura media, empero los segundos no denunciaban ningún rasgo de elevado relieve del valioso y acreditado caudal hereditario, que en otras latitudes es ostentado como una prenda de emocionante orgullo, por las características generales y específicas que lo adornan.

En nuestro país el desenvolvimiento de esta espectacular cualidad que debe manifestarse colocada con alta ponderación, marcha a paso lento, pero obediente en la aplicación de hábitos costumbristas en cuanto al cultivo de las labores rudimentarias con la arcilla labrada, para empleos domésticos usadas en cántaros, cazuelas, y ollas como recursos de simples modalidades cualitativas con sus restringidos niveles de pureza.

Y como señalamiento conceptual he de hacer uso de la criba con su aro de redecilla, separando las escasas partes finas de las gruesas en abundancias. De este modo funcionan nuestras herencias ancestrales.

Los hogares responsables de las adquisitivas habilidades formativas, velarán por la formación patente del individuo en cuanto a sacar provecho de las riquezas hechas hábitos, habilidades y actitudes, tendiente al amparo del sujeto ideal, fiel al encuentro con su conciencia, dispuestos a ofrecer el estremecedor abrazo con la felicidad personal.

Existen adaptaciones que predominan sobre otras, dando paso libre a la intromisión de acontecimientos desagradables que empañan la conducta diaria con el común denominador del juega vivo, donde la seriedad nos dice adiós, alejándose cada vez más de nosotros, dejando la entrada suelta a merced de los hábitos desagradables. Otro aspecto de entrañable relevancia, la crianza de los animales domésticos como perros y gatos, donde los parques construidos para niños son tomados como sitios para llevarlos a defecar y nadie, ni dice ni ve nada, miren qué cultura.

Hablamos que los muchachos deben pulirse en sus estudios, sin embargo, un fulano devenga mejor salario que un máster. Esto es realmente enfadoso y ridículo. Alimentamos un crecimiento de adopción, donde la envidia crece, llevando al eclipse la moralidad, desprendiéndose estrepitosamente de ellas sus elementos notorios y positivos, eliminando el espacio a la honradez constructiva.

La basura es otro de nuestros patrimonios, no se escapa un solo rincón o agujero callejero que no sea dueño de un porcentaje considerable de inmundicias. Es de precavidos entender que el sufrimiento y la maldad nos inspeccionan por todas partes, casi siempre sin dejar huellas de sus destrezas degradantes, destruyendo la vida de miles de inocentes. Jamás en mis diarios avatares he visto tanta basura dispersa por las estrechas calles de mi ciudad. En lo que concierne a los canes considero loable el nombramiento de un grupo de supervisores que den vueltas a los parques colocando las consiguientes boletas a todos aquellos que aún no saben que estos sitios se construyen para la diversión de los infantes.

Confrontamos la aniquilación de los valores donde es habitual observar a los jóvenes sentados en los autobuses y los viejitos con muletas y bastones de pies, soportando los vaivenes del aparato en locomoción. Esto simplemente es indigno e impuro, operando la dignidad como bagatela que podemos perder ipso facto. Los esfuerzos son prendas perdidas en la profundidad del abismo, reinando en el instante la terrible inquietud de quererlo todo ofrecido, venga del gobierno o de la empresa privada, y así caminamos en cuclillas sin promover el futuro.

HABLAMOS QUE LOS MUCHACHOS DEBEN PULIRSE EN SUS ESTUDIOS, SIN EMBARGO, UN FULANO DEVENGA MEJOR SALARIO QUE UN MÁSTER. ESTO ES REALMENTE ENFADOSO Y RIDÍCULO.

Los ríos donde podíamos bañarnos en cualquier lugar de las afueras de la ciudad, hoy los encontramos atorados de basura sirviendo de viviendas de alimañas y vectores. Las enfermedades tropicales como el hanta, el dengue y el chikungunya ya son nuestros familiares que han venido para quedarse. No obstante es lógico discernir en la configuración de algunos sesgos que pueden hacerla propia por las posibilidades reinantes en poder de la incorporación adaptable del individuo, congestionada en estos momentos de torpezas desdeñables.

No puedo contener el asombro presenciando el copioso concurso de las malas costumbres consignadas por las consiguientes actitudes contaminadas con el tiempo, dentro del núcleo de la sencilla sociedad, donde una gama de posiciones abominables administran hasta las mínimas acciones en tonos de normas conductivas. Los patrimonios antiguos huérfanos de atención, ¿Cuál sería la intención de los ancestros dejándonos lo muy valioso para la eternidad y que hoy los devora el tiempo?

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Miércoles 5 de agosto de 2026