Realidad: Disonancia cognitiva
Con estupor vemos como una y otra vez se trata de justificar lo injustificable por parte de algunas personas y sectores. Tal vez esa es la moderna corriente, exteriorizar dos cogniciones diametralmente opuestas como si no lo fueran, sabiendo internamente que sí lo son. Nos referimos a dos casos concretos y evidentes en el acontecer nacional. El transporte y el incendio del vertedero.
En el primero de los casos se llegó a decir que no pasaba nada, que estaba controlado. “El sistema se está afinando”, dijeron. “Debemos cuidarlo y usarlo como debe ser”, cuando sabemos que tienen tiempo de estar funcionando, que los estudios correspondientes fueron hechos con anticipación. Es absurdo y lo saben, hacernos creer que están afinando. Si eso fuera así, nunca terminarían los estudios.
Las imágenes transmitidas daban clara cuenta de un caos. Sacaron de circulación más unidades de transporte que las que introdujeron y eso lo habíamos advertido. Era una crónica anunciada. Uno más uno es dos como lo quieran ver. Gracias a Dios no hay muertos por el grado de hacinamiento en las paradas y la batalla campal a la hora de abordar un autobús. Son horas las que el usuario espera para trasladarse en estas unidades, las largas filas que no se pueden esconder y la desesperación hace presa de las personas.
El otro tema es el incendio de Cerro Patacón. Vivimos por el oxígeno, no por el humo. Eso se aprende en la escuela primaria. Los pulmones absorben oxígeno, no humo. Todo humo puede causar problemas respiratorios y más si es producto de la combustión de sustancias como plástico, caucho, desechos hospitalarios y hasta orgánicos. Todo lo anterior es lo que consumían las llamas en el gigantesco incendio de 5 hectáreas del vertedero de basura.
Consideramos fuera de todo contexto y absurdo que se afirme que dicho humo “no es tóxico”, máxime cuando la persona que hizo tal afirmación sabe que no es así, sabe muy bien la implicación para la salud que tiene esta combustión en el vertedero. Hay antecedentes de siniestros parecidos, por lo que se debieron tomar precauciones para evitar que se repitiera. ¿Dónde están los inspectores? ¿Cuáles son las medidas precautorias? Si lo que se quiere es evitar el caos colectivo, están en un error, tal vez el mismo error que cometieron las autoridades cuando sucedió el evento del envenenamiento con Dietilenglicol. Es la vieja costumbre de tratar de torcer la realidad o tener dos cogniciones diametralmente opuestas o en conflicto.