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¿Realidad o utopía?

Por: Redacción 05/09/2014

Se acerca el Día Internacional de la Paz y un profesor llevó a cabo un debate entre sus estudiantes sobre si ¿es posible la paz del mundo? Lo que escribo a continuación fue el resultado.

La paz es un estado del alma que se genera cuando se logra establecer un equilibrio entre la naturaleza espiritual y material del ser humano. Ella requiere del alimento espiritual para desarrollar la espiritualidad y del alimento material que permite el desarrollo mental y físico.

Lo anterior indica que ciencia y religión han de ser consideradas con igual importancia en la educación, por cuanto la religión provee el alimento espiritual y la ciencia, el material. Trabajar por el establecimiento de la paz, entonces, es trabajar en sí mismo, conociéndose, aprendiendo a manejar los sentimientos y emociones, dirigiendo los pensamientos hacia el bien común.

¿Es, entonces, posible la paz? Deduzca usted, apreciado lector, de los resultados del debate de aquellos estudiantes. Pero seguramente, ahora la pregunta es ¿cómo lograr que todos los individuos contribuyan al establecimiento de la paz? Me atrevo a considerar que una educación que inculque el valor de cada ser humano y su responsabilidad como miembro de la sociedad, que provea espacios para que cada uno descubra sus potencialidades, capacidades y destrezas, que valore y apoye el desarrollo de todo aquello que descubre, que le permita comprender que su valor está en las obras que contribuyen a la construcción de una sociedad en continuo progreso, que reconozca el esfuerzo que cada uno imprime en su crecimiento como persona y como educando, que abra el camino a la investigación libre e independiente de la verdad, que considere a toda la raza humana como una sola familia, que respete el libre albedrío de cada individuo, que enseñe a considerar y respetar sus derechos y los de su prójimo, que dé la oportunidad de aprender a tomar decisiones a partir de la formación de su criterio, que promueva la práctica de valores como la justicia, el respeto, la honestidad, este modelo de educación quizás les permita a los individuos poder descubrir la fórmula de vivir en forma equilibrada y, por consiguiente, en paz.

Si aún tenemos dudas de que la paz sea posible, dadas las guerras que azotan a algunas naciones, tengamos presente que la paz no significa desarme, pues en cada individuo, familia, país, hay guerra y no necesariamente hay armas, lo que indica que la paz es más bien el resultado de la unidad, que solo será posible cuando nos demos cuenta de que vinimos a este mundo para vivir en armonía y trabajemos para lograrla primero dentro de nosotros y luego con los demás.

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Viernes 7 de agosto de 2026