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Rebelión en el PRD

Por: Redacción 16/10/2014

El presidente Juan Carlos Varela es el agente corruptor de la anarquía que divide al PRD. Ha dividido al partido entre dirigentes nacionales y diputados, relajando la disciplina, entrometiéndose en asuntos internos para imponer al nuevo contralor. El fétido olor de la corrupción ha creado una atmósfera irrespirable entre San Felipe y la 5 de Mayo. Los panameños observan el escandaloso tráfico de influencias que rompe la línea divisoria entre el Ejecutivo y el Legislativo que convierte a los diputados del PRD en protagonistas del caso más sublevante de corrupción política de los tiempos recientes. Se mofan del CDN, del CEN y de la secretaría general con la asistencia desautorizada a reuniones en las que se someten al poder del jefe del Partido Panameñista. En verdad, cuando se conozca cómo votaron los diputados del PRD y por cuánta cantidad de razones crematísticas, entonces se esclarecerá el grado de putrefacción del partido. Se sabrá también si la candidatura de Bernabé Pérez fue una patraña de dirigentes y dirigidos.

El Consejo Directivo Nacional (CDN), la instancia de mayor jerarquía del PRD, ha advertido que podría revocar la curul de los diputados que no voten por Bernabé Pérez y entreguen apoyo a Federico Humbert, candidato del cubileteo panameñista. Sin embargo, no se descarta que la votación sea secreta para poder encubrir a quienes desacaten la directiva aprobada. Ambiguamente, la resolución del CDN habla de sanciones a los traidores, sin especificaciones estatutarias, abriendo la puerta a la anarquía que está pervirtiendo la institucionalidad del PRD. Queda claro que la corrupción es fomentada desde fuera del partido, pero la rebelión de la bancada se asienta en la receptividad de los diputados a las ofertas que traen a la memoria el dicho de Francisco de Quevedo, que asevera que “poderoso caballero es don dinero”.

Si los pronósticos del apoyo perredista al nombramiento de Federico Humbert llegan a cumplirse, entonces el acuerdo de gobernabilidad sería un documento destinado a la papelera de los desperdicios. El PRD terminará de cavar su tumba política debido al suicidio colectivo de dirigentes y dirigidos. Los panameños independientes de mañoserías partidistas tendrán que prepararse para resistir la dictadura del Partido Panameñista. Pronto elegirán al contralor y a un número de magistrados que permitirá controlar los fallos de la Corte Suprema de Justicia. El patíbulo levantado contra el magistrado Moncada Luna forma parte de la conspiración panameñista para controlar Legislativo, Judicial y el Tribunal Electoral.

Se cerrará el círculo de la dominación de los poderes públicos. Las persecuciones políticas estarán a la orden del día. Los medios oficialistas de la prensa escrita y la televisión echarán más leña a la hoguera del procesamiento de los opositores. Simultáneamente, el crecimiento económico se irá al diablo. Se entronizarán nuevas empresas privadas ligadas a los grupos económicos que mandan en el país. Desaparecerá la seguridad jurídica. Los controles pueden aprisionar otras fronteras económicas con tentáculos mercantilistas previsibles.

Quedaremos con el infame epíteto de paraíso fiscal, no obstante que en el gobierno anterior se logró que la OCDE nos inscribiera en la lista blanca de las naciones transparentes, después de firmar doce convenios de doble tributación y de intercambio de información fiscal. La política exterior de Panamá recibe golpes de punching ball por su flacidez ante los países vecinos y su aproximación diplomática con los regímenes antidemocráticos. Dios nos coja confesados.

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Jueves 6 de agosto de 2026