Reciclaje
Concluye la etapa del apagado del incendio y la mitigación del humo tóxico, así como las afecciones respiratorias que desencadenó. Pero, sin tardanza, las autoridades competentes deberían estudiar la implementación de la segunda etapa pos-Patacón. Las lecciones dejadas por este traumático episodio obligan a revisar la técnica de la recolección de los desechos y a cambiarlos drásticamente, adecuando la experiencia internacional. Si se mantuviera el estatus de recolección y depósito de la basura, tarde o temprano volveríamos a someternos a las consecuencias de una alta contaminación tanto de la capital como de las provincias.
El reciclaje forma parte de una cadena de acciones puestas en práctica por diversas naciones para prevenir la fractura del medioambiente y el impacto negativo en los humanos. Aquí seguimos en pañales, pero estamos a tiempo para transformar la ignorancia en conocimiento tecnológico, y el perjuicio en ventaja económica.
Podemos seguir el camino de otros países y discutir y aprobar una legislación sobre el reciclaje, con la coordinada participación de ambientalistas, autoridades del aseo, industriales, sociedad civil, ya que todos formamos parte de una cadena de cooperación, de la que no debemos aislarnos. Con la ley de reciclaje desarrollaríamos los artículos constitucionales que señalan la obligación del Estado para proteger el medioambiente.
Dicha ley debiera partir de que el reciclaje debe salvaguardar la salud y a la vez aprovechar los desechos orgánicos e inorgánicos para transformarlos para que rindan beneficios económicos. La segunda etapa debe ser la recolección de los residuos ya separados en autos especializados de transporte. La siguiente se efectuará en plantas de tratamiento de residuos orgánicos sólidos y líquidos y residuos inorgánicos provenientes de la industria, que debe tener un rol activo en la cadena.
En Argentina y Nicaragua, las plantas de tratamiento de basura transforman los residuos alimenticios en abono agrícola. En Chiriquí, desde hace varios años, existen fábricas que usan papeles, cartones, trapos arrojados a la basura como materia prima, que transformada sirve para hacer escobas, recogedores y utensilios domésticos que se exportan.
Hay un horizonte de nuevos productos reconstruidos o transformados en nuevos productos que pueden aprovecharse en Panamá bajo asesoramiento de expertos extranjeros y nacionales. La tecnología contemporánea se basa en el viejo principio de la Física de que la materia no desaparece, sino que se transforma. Los problemas surgen cuando la transformación de la materia produce efectos negativos. Tenemos en las manos la opción de lograr que la materia se transforme en forma positiva tanto para la salud humana cuanto para el desarrollo económico.
La Constitución establece que el Estado y todos los habitantes del país tienen el deber de propiciar un desarrollo social y económico que prevenga la contaminación del ambiente, mantenga el equilibrio ecológico y evite la destrucción de los ecosistemas. La ley del reciclaje debe constituir un paso de avanzada para prevenir la contaminación del ambiente, transformando la inercia y la negligencia en dinamismo y eficiencia.