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Reconciliación


REDACCION / PANAMA AMERICA

Más que en otros episodios de su historia política moderna, Venezuela debe esforzarse para el mantenimiento de la estabilidad política que elimine la violencia fratricida. El margen estrecho de los votos de Nicolás Maduro y Henrique Capriles no debiera conducir a una agresiva polarización de las fuerzas del oficialismo y la oposición, sino, por lo contrario, al diálogo pacífico como método permanente de entendimiento y colaboración. La auditoría de los votos por el Consejo Nacional Electoral concurrirá al esclarecimiento final del pronunciamiento del pueblo venezolano. Maduro y Capriles se han comprometido a respetar el resultado de la auditoría.

La reconciliación entre los miembros de los partidos de uno y otro paradigma ideológico se yergue con la consistencia de un imperativo emanado de la voluntad popular. Mirar al pasado de enfrentamientos y discordias lleva a perpetuar un maniqueísmo político que va en dirección contraria a lo que han expresado los venezolanos en las reñidas elecciones del pasado domingo. Antes de la independencia venezolana la concertación de personas y movimientos políticos se inscribe como una constante histórica. El Libertador Simón Bolívar escribió en la Carta de Jamaica: “Siempre las almas generosas se interesan en la suerte de un pueblo que se esmera por recobrar los derechos con que el Creador y la naturaleza lo han dotado… busquemos un medio entre extremos opuestos, que nos conducirán a los mismos escollos, a la infelicidad y al deshonor. Voy a arriesgar el resultado de mis cavilaciones sobre la suerte futura de la América: no la mejor sino la que sea más asequible”.

El recordado presidente Hugo Chávez buscó inspiración en los principios bolivarianos. Esta es la coyuntura para retomar las fuentes bolivarianas y volver a aferrarse a su enseñanza para que la dividida Venezuela encuentre espacios a la reconciliación y la convivencia fraterna y consolide las normas del buen gobierno. La delicada situación económica que atraviesa Venezuela afecta a todos los venezolanos, sean oficialistas, sean de la oposición. El mandato que se desprende de los votos exhorta a la unidad para que trabajen juntos en el hallazgo de las fórmulas de la estabilidad económica y social. Si se profundizan las diferencias políticas; si una de las partes pretende prevalecer apelando a recursos no ceñidos a las leyes; si los opositores recurrieran al sabotaje, al obstruccionismo estéril, al desconocimiento de las autoridades sustentadas en el voto popular, resultará difícil sortear las dimensiones de la crisis.

Las horas críticas de una nación someten a prueba la entereza cívica de los dirigentes políticos, la capacidad para remontar las diferencias políticas y llegar a los acuerdos que reclama la consulta de la opinión pública. La República de Panamá ha actuado a lo largo de su historia propiciando el entendimiento democrático en aras de las soluciones pacíficas y racionales de los pueblos. El gobierno de Ricardo Martinelli ha manifestado su posición de contribuir a la reconciliación de los venezolanos y el reconocimiento de las autoridades libremente elegidas en los comicios. Panamá abriga la esperanza del reencuentro fraterno de los discípulos del Libertador Simón Bolívar.

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Viernes 14 de agosto de 2026