Reconocimiento al Tribunal Electoral
Durante las dos últimas décadas, Panamá ha vivido una transformación constante y acelerada en su sistema de partidos políticos y de su vida electoral. En pocos años hemos transitado de un sistema de partido muy cuestionado a un sistema pluripartidista que, aunque no ha respondido a todas las expectativas de la ciudadanía, se ha facilitado su funcionamiento mediante alternativa y con opciones ideológicas y de concepción bien diferenciadas. Hemos evolucionado de una vida electoral incipiente, a una etapa democrática más avanzada: la constatación de hechos y resultados de los comicios electorales (1994, 1999, 2004, 2009), constituyen evidencias de esta evolución, pero aún persisten deficiencias que mejorar.
Es menester que se diga, sin ambages, que durante el mismo lapso la democracia se ha proyectado como un valor medular de la vida política nacional; como una demanda sentida de muchos grupos sociales, así como también un instrumento esencial para el ejercicio de los derechos y la contienda por el poder. Esta práctica de participación popular debe prevalecer en procura del perfeccionamiento de nuestro sistema democrático.
Desde 1994, los partidos políticos compiten con determinación por el poder público en condiciones legales que les garantizan la posibilidad real de constituirse en gobierno. Por ello, es justo reconocer la preponderancia que en tales circunstancias de garantías ciudadanas, ha tenido el Tribunal Electoral durante las cuatro últimas elecciones nacionales.
Es un hecho, también, que en los últimos años ha emergido con gran fuerza una ciudadanía alerta, activa y demandante: movimientos, asociaciones, grupos cívicos, sindicatos obreros, organizaciones ciudadanas labran el perfil de una sociedad compleja y creativa. Es conveniente, pues, que los partidos políticos vigentes en Panamá, comprendan que esta nueva estructura social enriquece el diálogo político, fortalece la participación ciudadana y afirma el avance democrático de nuestra Nación. No hay que olvidar, además, que los medios de comunicación integran hoy un sistema amplio y diferenciado que ha ensanchado las vías para la expresión ciudadana.
Por ser hoy una sociedad panameña mejor integrada, más dinámica y consciente de los derechos ciudadanos, resulta difícil aceptar las insuficiencias prevalecientes, incompetencias en función de gobierno y, más todavía, algunas graves carencias de nuestra vida democrática. ¡Es preciso consolidar la organización de la Nación panameña como República representativa y democrática!
Pedagogo, escritor, diplomático.
