Recordemos el Holocausto hoy y siempre
Aquellos que no pueden recordar el pasado están condenados a repetirlo.
Es saludable evocarlo y reflexionar sobre ello. Millones de niños judíos perecieron en el Holocausto, víctimas de la persecución de los nazis y sus seguidores.
El recuerdo del Holocausto (27 de enero de 2012) nos enseña que todos fueron víctimas de una ideología inspirada por el odio que los calificó como "inferiores". La hambruna en varias zonas de Somalia y otros pueblos de diversos continentes, nos llama hoy a los seres humanos a no olvidar la situación de miseria con la que conviven personas, que pudieran ser yo mismo.
La agresividad es una forma de relación bastante arcaica, que en los últimos tiempos ha tomado posiciones ventajosas. ¿Donde están, en consecuencia, los avances humanos? Vivimos en la era del griterío. Se habla a gritos. Se amenaza por costumbre. Intimidaciones a la persona, a la sociedad, a la familia, a la nación...
Educar a los jóvenes en la justicia y la paz es una tarea que atañe a cada generación. Las tragedias de las dos grandes guerras mundiales, que recordaremos por siempre, nos invitan a ser cada vez más conscientes de la necedad de las contiendas. El holocausto es, sin duda, una herramienta de aprendizaje acerca de la importancia de proteger el estado de derecho de los países. Según el informe del año 2004 elaborado por el Instituto de Investigación de Stanford, “la educación sobre el holocausto no es sólo un emprendimiento académico sino la mejor manera de vacunar a la humanidad contra futuros genocidios”. A mi manera de ver, estimo que es bueno recordar estas tragedias inhumanas, para que no se vuelvan a producir.
Por esta lección del pasado, de la que tenemos que tomar buena nota, sabemos que no es bueno rearmarse, como tampoco lo es violentar los derechos fundamentales de las personas y de los pueblos, el no seguir las reglas internacionales de Naciones Unidas pueden conducir a la ruina de la humanidad. La victoria del estado de derecho sigue siendo la mejor garantía de respeto a la ciudadanía. La caída de los valores democráticos, que ha favorecido los errores de ayer, debe ponernos vigilantes sobre el modo en el que hoy la convivencia es vivida.
En suma, recordemos hoy que una justicia que llega tarde no es justicia. De ahí la necesidad de trabajar para restablecer y fortalecer los sistemas judicial y legal en los países que se recuperan de una guerra. El respeto de los derechos y deberes son esenciales para aprovechar plenamente el potencial humano de las naciones y los pueblos.
Escritor.
