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Recuerdan a dirigente estudiantil


Jorge Puente Blanco (opinion@epasa.com) / Arquitecto y periodista

Las conmemoraciones históricas tienen un valor incalculable, en muchos casos de las consecuencias de ellas, se reciben enseñanzas y constituyen los verdaderos valores para la nacionalidad, o para la humanidad. En Cuba, el 13 de marzo quedó fijado para la nación, y especialmente para la juventud significó la inmolación y la lucha revolucionaria de José Antonio Echeverría, presidente de los universitarios, que definió el camino por seguir para las nuevas generaciones. La muerte en combate frente a la dictadura de Batista tuvo una significación mucho mayor del objetivo de aquel momento, al asaltar el Palacio Presidencial, fue un ejemplo inolvidable para todo el alzamiento rebelde que sobrevino. Fue un acicate incalculable para alcanzar la victoria. Los cuerpos represivos, incluyendo el ejército fueron incapaces para sostener el régimen.

Cuando Echeverría reclamaba armas a raíz del golpe militar parecía imposible reemplear el sistema, la impotencia prevalecía, no existirán condiciones o liderazgo para enfrentar los hechos, pero los revolucionarios surgieron básicamente de la juventud, de las nuevas generaciones que gradualmente se fueron armando y tomando la experiencia, en la ciudad y las montañas. En ese camino se involucraron nuestros líderes, incluyendo Echeverría desde los primeros momentos. Así se abonó el triunfo.

El antecedente fueron las generaciones anteriores que alcanzaron la independencia, y continuaron otras para lograr la senda de la verdadera soberanía, la libertad y la justicia en la propia República fundada. El 13 de marzo no fue una batalla más, significó el futuro de la nación. Resultó un aporte fundamental para la lucha insurreccional que culminó casi tres años después. Se hizo imposible una nueva intervención extranjera ante el éxito del pueblo armado.

Por el mismo camino, el Libertador Simón Bolívar sentó las bases del continente para su liberación. Estos acontecimientos iniciados por un grupo de patriotas se convirtieron en realidades. Solo Cuba y Nicaragua lograron el triunfo por la vía armada, otras naciones están emancipándose por la alternativa pacífica, con los mismos visos bolivarianos. El tutelaje terminó, como dice el refrán: aquellos vientos trajeron estos. América Latina avanza hacia la soberanía definitiva. Los ideólogos mercenarios pretenden tergiversar la verdadera interpretación de la historia. Los revolucionarios nacen de los pueblos, donde están sus raíces.

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Viernes 14 de agosto de 2026