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Recuerdos de un hermoso pueblo pesquero


Era verano. ¡Vacaciones del colegio! Todos los niños del barrio esperábamos con ansias el desayuno para correr a la playa, con una algarabía y felicidad propias de la edad, sin pensar en nada más que en el mar, la arena y jugar con nuestros primos y amigos.

El hambre nos recordaba que debíamos volver a casa para almorzar. Un sabroso plato caliente de sopa con arroz y estábamos todos listos para seguir jugando. Nadie se preocupaba por peleas o tiroteos. Ningún niño estaba en peligro pues todos los vecinos cuidaban a los "nietos de Tita" o los "sobrinos de Dago".

Por desgracia, estas escenas solo quedan en la memoria de aquellas personas que pasamos nuestra infancia en Veracruz. ¡Sí señores, les hablo de Veracruz! Ese pueblo que sale en la crónica roja todos los fines de semana, y por lo cual se tiene la percepción que la mayoría de las personas que viven o crecieron en Veracruz son delincuentes en potencia.

Estas líneas confirman que esa percepción está equivocada. Muchos veracruzanos nos superamos, con el esfuerzo de nuestros familiares de procurarnos una educación apropiada, de sembrar en nuestros corazones valores que nos acompañaran en el camino de la vida de manera honrada, proba; con la seguridad que mediante el trabajo duro y con la bendición de Dios, podríamos alcanzar todos los objetivos que nos trazáramos en la vida.

Felicito a todos mis amigos que han logrado alcanzar sus metas y les confieso que al encontrarme con ellos en el camino de la vida y en el ejercicio de mi profesión, siento una alegría y un orgullo muy profundos, de reconocer a un veracruzano más que sí lo logró.

Empero, esta alegría no es completa pues la situación actual de delincuencia, violencia y ocio que aqueja a Veracruz ha ocasionado que emigremos de nuestro amado pueblo, huyendo de una bala perdida, temiendo por nuestra integridad física y la de nuestros seres queridos.

Joven veracruzano ¡Despierta, sigue el ejemplo de las personas que se han superado mediante la educación! Somos muchos los buenos, ¡Sigue ese camino! Hago un llamado a las autoridades del área Oeste, Veracruz no es una isla. ¡Ayúdenlo! Abran de una vez por todas los salones de clases de clases para educación media.

Trasladarse hasta la capital es demasiado oneroso para muchas familias y sus hijos se quedan sin educación, acrecentando el círculo de mediocridad e ignorancia.