Recuperar la dignidad
La gran injusticia de este siglo es la pasividad de los gobiernos frente a la desbordante desigualdad de sus moradores y la falta de oportunidad de los excluidos socialmente. Todo parece indicar que el desempleo va a seguir creciendo, lo que agravará el malestar social, sobre todo en Europa. También, en algunas zonas de América Latina y el Caribe, las perspectivas de empleo se han deteriorado. Tampoco mejora la situación en África, ni en las regiones de Asia Meridional, o en las mismas economías avanzadas. Tan solo en Estados Unidos y en Japón, las condiciones de avance parecen despuntar. Lo cierto es que en el mundo, cada día tenemos más empleo vulnerable, mayor inestabilidad y una gran diferencia de ingresos.
El empleo ha de tener ese aire globalizador y dinámico. Hace tiempo que la Organización Internacional del Trabajo (OIT) defiende la propuesta de un objetivo de desarrollo sostenible dirigido a promover un crecimiento económico sostenido, inclusivo, de empleo pleno y productivo, de trabajo para todos. Sin embargo, los hechos son bien distintos; de ahí, que reivindique la urgencia de recuperar la dignidad que el trabajo confiere.
Hemos de hacer un pacto por el trabajo a nivel mundial. No olvidemos que los trabajadores tienen mayores posibilidades de acceder a estos empleos dignos si existen instituciones que les ayuden a participar en este mercado, mediante cursos y orientaciones, mediante políticas de cualificación profesional.
Hoy en el mundo tenemos menos dignidad por esa falta de trabajo. Esto debiera ser la principal preocupación de todos los gobiernos del planeta. Este sistema económico idolátrico ha fermentado, aparte de un caudal de violencias, la pérdida de toda ilusión. Verdaderamente, necesitamos políticas justas que nos hagan salir a todos adelante.
En consecuencia, los diversos Estados deben garantizar el trabajo, teniendo en cuenta que una sociedad abierta al progreso no debe encerrarse en sí misma, en la defensa de los intereses de unos pocos, sino que ha de mirar con la perspectiva del bien colectivo para entusiasmar a toda la especie.
Es una buena noticia que la misma Organización Internacional del Trabajo elabore políticas que maximicen las ventajas de la migración laboral para todas las partes involucradas. Al final, es el trabajo en conjunto lo que nos engrandece como familia humana.