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Red vial, un sistema colapsado

Por: Redacción 06/06/2016

No podemos negar que vivimos en un país muy próspero y hermoso, Panamá. Aunado a una calidad de vida increíblemente envidiada, aun así no todo es perfecto, me refiero a los últimos escándalos que han estremecido al país hasta sus cimientos, pero tengo la gran fe de que saldemos adelante.

Dicho esto, hoy les quiero hablar de un problema muy palpable en nuestro diario vivir y ese es el sistema vial. Si definimos el concepto de sistema vial, este no es más que una red de vías de comunicación terrestre construidas por el hombre y que facilitan la circulación tanto de vehículos como de personas. Es un término que en aspectos prácticos se ha perdido totalmente en nuestro país.

Se entiende que una de las razones que han influido es el gran crecimiento de la población, aunado al aumento acelerado de la flota vehicular, pues solo el año pasado se vendieron más de 64 mil autos nuevos, según informes de la Asociación de Distribuidores de Automóviles de Panamá (Adap); también lo es la poca o muy mala planificación por parte de las autoridades en este sentido.

El panameño o extranjero residente en Panamá ha visto cómo a lo largo de cinco años o más ha tenido que ir amoldándose a los cambios por las deficiencias del sistema vial. Por ejemplo, un atraso de cinco minutos al momento de salir de tu casa supone al final una hora tarde en tu destino.

En el área de La Chorrera, sus residentes hace cinco años podían salir de sus hogares a las 5:00 a.m., esto ahora no es posible, ya que deben salir a eso de las 4:00 a.m., lo que disminuye considerablemente su calidad de vida.

El Gobierno en este tema mantiene un pensamiento cortoplacista, ya que al hacer o ampliar carreteras, se piensa en resolver el problema por 2 o 3 años, cuando es indispensable proyectarse al menos 10 años.

Otro aspecto importantísimo es que, como sociedad, no debemos permitir que nuestras calles se abrumen con sistemas de transporte ilegales, la mayoría, por no generalizar, con el manejo desordenado y el juegavivo que nos caracteriza en nuestra sociedad.

Las autoridades no deben permitir que un grupo, al que lo menos que le interesa son los usuarios, sea el que dicte las pautas de cómo legalizar este sistema.

Proponer más proyectos de ciclovías para que todo quien practique el ciclismo como deporte tenga un lugar adecuado donde desarrollarlo.

Por último, los ciudadanos de este país debemos ser más tolerantes y correctos a la hora del manejo, con esto iremos aportando nuestro granito de arena que nos corresponde.

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