Redes sociales como medio de comunicación responsable
Recuerdo el día que instalé aquella computadora que apenas tenía memoria, por allá por 1995, esta tarjeta de fax en mi oficina de la Secretaría de Prensa de la Democracia Cristiana de Panamá. Luego de una debacle electoral sin precedentes, el partido estaba alicaído y su membresía diezmada. Utilizando un software con formato de periódico, me inventé un boletín semanal que distribuía, desde las 12 m.d. del sábado, a una base de datos de 500 destinatarios. Esta consistía en números de medios de comunicación, casas particulares, oficinas, gremios, etc. Como los sábados son complejos para la generación de noticias, más de una vez nuestros artículos, informaciones y comunicados fueron parte de la primera plana de varios periódicos.
LAS REDES SOCIALES NO SON UNA TECNOLOGÍA. SON FRUTO DE ELLA. LOS PROFESIONALES DE LA TECNOLOGÍA QUE NO TIENEN VINCULACIÓN CON LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN LA UTILIZAN MUY POCO.
Esa era nuestra red social. El concepto solo ha variado en el nombre. Hoy en día nos han querido hacer ver que las redes sociales tienen poderes mágicos, y quienes las “dominan” se hacen de métodos casi sobrenaturales para influir en los demás.
La mala conceptualización de las mismas ha calado tanto en quienes dirigen los medios de comunicación, que algunos periódicos incluyen frases tomadas de la red social Twitter, como una especie de palabras sabias. Algunos incluso han llegado a creer que es posible hacer predicciones basadas en el comportamiento en las redes sociales, como si fuera el mismo que en la realidad. Y hasta analizan el porqué no resultó así cuando se equivocan.
Las redes sociales no son una tecnología. Son fruto de ella. Es más, los profesionales de la tecnología que no tienen vinculación con los medios de comunicación utilizan muy poco las mismas.
Las redes sociales son un sofisticado, rápido, flexible y cómodo medio de comunicación. Su democratización es directamente proporcional a la posibilidad de acceso de la población al internet y a la plataforma que lo soporta, o sea, un computador con electricidad y acceso a un operador local. Bajo esta premisa, son muy pocos los países del mundo donde la penetración de las redes sociales tienen más poder de movilización que la televisión, la radio o incluso la prensa escrita.
En los países donde impera la censura o la autocensura, como Venezuela, Ecuador y otros que tienen la posibilidad de acceso a internet de forma más o menos masiva, las redes sociales se han convertido en el principal medio de comunicación por la libertad que no se tiene en los demás medios. Los casos extremos como China, Cuba o Corea del Norte son un ejemplo del control absoluto sobre los medios de comunicación, más allá de la tecnología que se utilice.
Así las cosas, es falso que lo que nos hacen creer sobre el enorme y omnipresente poder de las redes sociales. La primavera árabe no es producto del Twitter o Facebook, como se ha tratado de establecer. Fueron medios para la movilización de masas, exclusivamente eso. Aún la televisión es el gran referente de información o manipulación de grandes públicos. El desgraciado genocidio en Ruanda, provocado por unos infernales locutores, es un ejemplo extremo del poder que aún en nuestros tiempos tiene la radio.
Lo sucedido al exembajador de Panamá en la Organización de Estados Americanos, que denunció al presidente de Venezuela con un documento en el que supuestamente se aseguraba su estatus de nacional de Colombia fue difundido mundialmente gracias a la velocidad de las redes sociales. Pero gracias a los muy establecidos procedimientos de otro medio de comunicación se ha podido comprobar lo contrario. La televisión responsable aún sigue siendo nuestra gran referencia.
Desde el respeto, les pido a los periodistas que utilicen las redes sociales como un medio de comunicación. Esto significa que debe haber un emisor, un receptor y un mensaje. Usar las redes sociales para aumentar el ego o calibrar niveles de vanidad es como el presentador de noticias que lee la información y cuando termina el noticiero no tiene idea de lo que dijo.
Hoy por hoy, todos los medios a nuestra disposición actúan como aliados. Las televisoras aprovechan la inmediatez de la radio. La radio aprovecha la capacidad del internet para transmitir imágenes y videos en la Web, lo que nos permite ver lo que sucede en una cabina de radio. Los periódicos reciben confirmación de los ciudadanos en tiempo real y tienen la capacidad de presentar una alerta mundial confirmada, en cuestión de segundos.
No importa de cuanta tecnología nos radiemos o como le llamemos a nuestros medios de comunicación. Establecer la verdad y presentarla adecuadamente es más fácil que nunca. Y respaldarla con credibilidad es un deber.