Redes sociales, herramienta de comunicación sin valores ni escrúpulos

Por: Redacción 03/10/2017

Las redes sociales como herramienta de comunicación han cambiado nuestras vidas de una forma vertiginosa y peligrosa. Facebook, por ejemplo, así como se ha utilizado para difundir temas sociales y comerciales, también se han convertido en un instrumento de información para que personas morbosas, llamadas delincuentes cibernautas o "hacker", detecten elementos vulnerables que posteriormente son presas fáciles de extorsionar a cambio de la reserva de información.

Pese a las constantes advertencias hechas por el Ministerio Público sobre el incremento de las nuevas modalidades de extorsión, donde la mayoría ocurre a través de las redes sociales, las personas no toman la precaución necesaria y continúan elevando información privada a la nube, sin importar el peligro y desprestigio que pueda ganarse. Esta preocupación no se aplica para aquellas que conscientemente utilizan las redes sociales para promover un servicio sexual, lo cual no tiene supervisión y prohibición.

Por otro lado, estudios recientes han confirmado que la mayoría de los panameños utilizan como herramienta de comunicación el Whatsapp. Para algunos es más fácil, práctico y rápido. Lo que no estamos evaluando es lo mal que estamos manejando la información que difundimos en los grupos sociales. Nuestra cultura nos guía por un camino equívoco y sin valores humanos que al final se traduce en una morbosidad colectiva, en la que las personas promueven la lujuria y el sexo indiscriminado, sin medir ningún tipo de consecuencia inmoral que atente contra la dignidad de una persona.

Una de las permanentes y ansiosas necesidades de los usuarios del Whatsapp es estar informado de los acontecimientos noticiosos que ocurren en el acontecer nacional e internacional. A pesar de ello, la mayoría de las personas no están constantemente explorando sobre lo que está pasando en materia informativa. Solo les basta con esperar que un amigo o en el grupo se difunda alguna información de interés para entonces buscar más detalles en las páginas de noticias.

Lo desagradable de esta tendencia es que solo nos interesamos por noticias sanguinarias, obscenas y contengan todos los ingredientes malsanos posibles. Asimismo, existen muchas personas que cuando tienen la oportunidad de presenciar un accidente o un acontecimiento donde hay víctimas mortales, utilizan su dispositivo móvil para capturar de primera mano las escenas de cuerpos destrozados y muchas veces agonizantes. Así, pues, los inconscientes depravados, sin recapacitar sobre el error que están cometiendo, no dudan un segundo y envían las imágenes a sus amigos y grupos sociales, donde se profana la información cual si fuera un chiste. ¿Cuál es la recompensa? ¿Acaso no se dan cuenta de que están jugando con el dolor ajeno? ¿Será que ellos y sus familias están exentos de desgracia alguna?

Con propiedad puedo decir que, para ningún periodista de crónica roja, es complaciente su trabajo ni mucho menos se divierte tomando fotografías de cadáveres sangrientos. Sin embargo, al final es su trabajo. Por el contrario, el ciudadano antisocial fantasea con la oportunidad de capturar alguna foto o un video dramático para entrar en el "rating" de los grupos sociales. ¡Qué estupidez! Ojalá que en algún momento podamos cambiar de actitud y alimentarnos de valores y principios que ayuden a construir una sociedad más humanizada. Pero, para llegar a ello, debemos poner de nuestra parte y reflexionar sobre la posibilidad que podemos ser nosotros o algún familiar nuestro el que esté involucrado en un accidente fatal.

Periodista

Edición Impresa

Lunes 13 de julio de 2026