Reducción del hambre en Panamá
La distinción que realizó la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) a 38 países en el mundo –entre ellos Panamá- por reducir a la mitad el porcentaje de personas que padecen hambre, ha despertado un proceso de reflexión y discusión sobre nuestra seguridad alimentaria.
La mayoría de los gobiernos del mundo han suscrito dos compromisos internacionales para reducir el hambre. En el primero, durante la Cumbre Mundial de la Alimentación de 1996, 180 países, incluyendo a Panamá, se comprometieron a reducir a la mitad el número de personas que padecen hambre, y en el segundo, en el año 2000, como parte de los Objetivos de Desarrollo del Milenio, 191 países, también incluyendo a Panamá, acordaron reducir a la mitad el porcentaje (no el número) de personas que la padecen.
En ambos casos, uno de los criterios para conocer el avance en la reducción del hambre es la subnutrición, elaborado por la FAO sobre la base de datos proporcionados por los países miembros y organismos internacionales.
La subnutrición supone un consumo de alimentos insuficiente para satisfacer las necesidades de energía alimentaria de manera continua, y por otro lado, la desnutrición es un estado resultante de una dieta deficiente en uno o varios nutrientes esenciales (no solo energía), o de una mala asimilación de los mismos.
Utilizando el indicador de subnutrición, 38 países del mundo (12 en América Latina) han reducido a la mitad el porcentaje de los que padecen hambre en las últimas dos décadas. En coincidencia con la celebración de la Conferencia de la FAO, la semana pasada la organización hizo un reconocimiento especial a los 38 países, entre ellos a Panamá, por haber reducido su prevalencia de subnutrición, del 22.8% (1990-92) al 10.2% actual (2010-12).
¿Significa que en Panamá ya no existe un problema de seguridad alimentaria? Por supuesto que no. Se ha reconocido a Panamá por cumplir con las metas que se ha propuesto ante la comunidad internacional, y debe seguir esforzándose para erradicar completamente el hambre. La seguridad alimentaria no solo se alcanza con acceso a suficientes calorías, sino consideración de todos los aspectos sociales, económicos y medioambientales que influyen en la disponibilidad, acceso, estabilidad y consumo de los alimentos necesarios de forma permanente para toda la población. Erradicar el hambre es una tarea de toda la sociedad, no solo de los Gobiernos, y no solo de los que padecen hambre.