default

Reelección presidencial: entre mentiras y falsas lógicas

Por: Redacción 24/01/2014

Silvio Guerra Morales /Abogado (opinion@epasa.com ) / PANAMA AMERICA

Para mí, en lo particular, el tema referido a la reelección presidencial no es cuestión de vitalidad política. Creo que la cuestión, sin duda alguna, se reduce al siguiente planteamiento: Si un presidente cree que puede ser reelecto, es cosa que, al final de cuentas, decidirá el pueblo como soberano que acude, ciudadano por ciudadano, a las urnas. En fin, es el pueblo quien lo decide.

PARA NOSOTROS EL TEMA DE LA REELECCIÓN SE NOS HA VENIDO PRESENTANDO COMO EL “CUCO”, “EL LOBO QUE HAY QUE APALEAR”... SIN EMBARGO, MÁS TEMPRANO QUE TARDE TENDREMOS QUE ENCARAR ESTE ASUNTO.

Lo concerniente a si la reelección debe ser inmediata, con periodos de por medio, uno o dos o más, no es cosa que entrañe al concepto de la democracia ni me parece que el concepto, en algunos casos, sea el más apropiado. Desde una perspectiva ética, pienso, tema de otro costal, es que el asunto de la reelección debe ser abordado.

Por ello, somos del concepto de que lo que sí hay que ponerle a este tema son condiciones o limitaciones, es decir, bajo qué tipo de circunstancias se puede dar la reelección presidencial. Estas condiciones pueden entrañar: imposibilidad de usar recursos del Estado, el andamiaje y el aparato estatal para prevalecer en la contienda o en las campañas; usar el aparato represor del Estado para hacerse de tal o cual fin, vinculado al fin central: influenciar en las personas merced al poder político; que las instituciones del Estado se conviertan o trastoquen en instrumentos al servicio de la reelección, etc.

Insisto, siempre será el soberano —el pueblo— quien decidirá si un gobernante merece o no ser reelecto de modo inmediato o electo tras el cumplimiento de otros periodos. Los aspectos éticos señalados pueden ser subsanados, de modo sencillo, previa regulación en leyes o normas jurídicas que contengan, a su vez, resortes sancionatorios, invalidativos y hasta excluyentes de quien violente las reglas de la reelección.

Para nosotros, los panameños, advierto, el tema de la reelección se nos ha venido presentando como el “cuco”, “el lobo que hay que apalear”, etc. Sin embargo, las sociedades maduran y, más temprano que tarde, pienso, con toda objetividad, tendremos que encarar este asunto.

Lo que aconsejo es que si la reelección va a ser un tema a incorporarse en una propuesta de reforma constitucional, la misma debe ser el producto o el rédito de la voluntad soberana del pueblo panameño concurriendo a las urnas, pues este sería el mecanismo o el método más aceptable que pondría en evidencia a la voluntad del soberano y no la voluntad o el capricho de la clase política que, no pocas veces, se mueve entre la odiable hipocresía y el perverso engaño, o entre las mentiras a montón que el pueblo panameño no se traga.

Algunos dicen que debe distinguirse entre la reelección presidencial inmediata, o la posible siempre y cuando medie uno o dos periodos y no faltan autores que defienden una reelección inmediata indefinida, es decir, todas las veces que el pueblo así la apoye o secunde.

Las declaraciones hechas por el mandatario panameño a una cadena de televisión internacional especializada en noticias dan muestra de una elección presidencial y no de una reelección. Si se reelige un mandatario de modo inmediato, se entenderá que, solamente, en estos casos se puede hablar de reelección. Si media un periodo o más, ya no se habla de reelección, sino de alguien que gobernó al país como mandatario y vuelve a ser elegido, no reelegido. Y no se trata de cuestiones de juego de palabra, sino del buen uso de nuestro idioma y del correcto significado de las palabras.

Es dable observar que en algunos países, como por ejemplo en los Estados Unidos, se permite la reelección inmediata, pero condicionada tan solo a dos periodos –consecutivos o no-. En la Federación Rusa, en cambio, si bien solo se permite una elección consecutiva, sí se permite ser presidente varias veces o todas las veces. Prueba de ello Putin, quien ha vuelto a gobernar a esa gran nación.

La cuestión incursiona, a mi entender, por otros vericuetos. Así por ejemplo, ¿negaríamos a un ciudadano, que ya ha cumplido su mandato presidencial, que a futuro, en una contienda electoral, sea postulado como candidato a la presidencia? Pero ¿qué sucede cuando los partidos políticos se la pasan décadas de décadas gobernando a una nación y siempre quien gobierna ha salido de la plataforma de ese partido? ¿No hay reelección de partido, al final de cuentas?

Dejémonos, en consecuencia, de necias disputas, de sueños tontos o de cantos de sirena y veamos la cosa objetivamente. Mi excepción: que en toda propuesta reeleccionista sea el pueblo panameño, como gran soberano, la columna vertebral manifestando su decisión. Salus populis suprema lex est-La salvación del pueblo es ley suprema.

Edición Impresa

Lunes 10 de agosto de 2026