Reflexiones, después del huracán Irma

Por: Redacción 24/09/2017

 

Las millonarias pérdidas materiales y humanas que el huracán Irma dejó tras su paso por Antillas, Puerto Rico, República Dominicana, Haití, Cuba y el sureste de Estados Unidos nos deben hacer reflexionar sobre la capacidad de los países, sus gobernantes e instituciones para enfrentar este tipo de catástrofes.

Una vez evaluados los daños en infraestructura, se deben restablecer los servicios de agua, luz y desagüe. En Cuba, por ejemplo, hasta el momento hay más de 1,400 instalaciones educativas afectadas, pero a la luz de las imágenes, las calles y viviendas han quedado un desastre.

Después del paso de este devastador huracán, que dejó 40 muertos en la región, 10 de ellos en Cuba; viene lo más difícil y costoso: la reconstrucción. Un informe de Accuweather ha estimado en 100 mil millones de dólares los daños causados por el huracán Irma.

Esta situación despierta la solidaridad internacional, pues la ayuda puede cruzar fronteras. Resulta frustrante para los miles de damnificados que lo han perdido todo. En ese sentido, el mensaje del papa Francisco resulta acogedor, pues ha elevado una oración de cercanía espiritual con los afectados.

Pese a todo, este fenómeno meteorológico nos deja algunas lecciones que aprender. Entre ellas, la prevención, pues si bien es cierto que no se puede evitar que esto ocurra, sí se pueden hacer algunas labores de prevención para paliar los efectos de estos huracanes.

Evacuar a millones de personas en poco tiempo de un lugar a otro requiere una gran capacidad de gestión de desastres. Asimismo, construir refugios para albergar a las miles de personas que necesitan protegerse del paso de estos huracanes.

Otro aspecto para considerar es pensar en una infraestructura que pueda evacuar con rapidez el agua para evitar inundaciones y la proliferación de enfermedades.

La atención sanitaria es tan importante como el restablecimiento de los servicios de agua y electricidad. Salvaguardar la salud de los damnificados es urgente y prioritario.

La crisis que viven los países azotados por el huracán Irma debe poner a prueba la capacidad de gestión de sus gobernantes, la voluntad de volver a comenzar de sus ciudadanos, la solidaridad de la comunidad internacional y la posibilidad de reconstruir las zonas afectadas, pues la vida de cada ser humano importa.

Periodista

 

Edición Impresa

Martes 14 de julio de 2026