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Reflexiones políticas


Hace unos días escuché en la radio que en Panamá, en política no hay líderes. Es la verdad más real que he escuchado en un tiempo. Lamentablemente, tenemos dirigentes, pero no líderes con las características de tales. Insisto en la materia Educación Política que ayudaría a crearlos y formarlos. El Club Rotario tiene una actividad de Liderazgo para la Juventud que trae, una vez al año, a muchachos de escuelas secundarias elegidos por los mismos estudiantes y se les prepara para continuar siendo líderes en su campo.

Prepararse para liderizar un partido político es algo que se aprende, además de tener ciertas cualidades que los distingue. El panameño no sabe votar, no sabe elegir y tampoco sabe ser elegido y continuar con la misión que le dieron sus electores.

Un partido político debe ser una agrupación con organización especializada en la que la pirámide de autoridad se abra a medida que baja hasta las bases y eso le hace falta a muchos de los nuestros.

La gente que vota por cualquier situación sigue, en ocasiones, a los dirigentes de los partidos; otras veces vota por un candidato o por lo que piensa que debe votar tratándose de leyes o situaciones. Sucedió en el referendo del Presidente Pérez Balladares para la reelección. A pesar de tener tras él un partido grande y varios que lo apoyaban, perdió por una gran cantidad de votos. Sencillamente, el pueblo no quería la misma y se la negaron, no importó cuánta gente estaba inscrita.

Esto nos indica que no es el partido más numeroso el que gane unas elecciones; ahora depende de varios factores que los panameños tendrán en cuenta. En las últimas elecciones se demostró que, a pesar de que el PRD era numeroso, perdió. Los partidos actuales deben prepararse para las próximas elecciones en cuanto a organización, candidatos y reclutamiento de sus electores. No es lo mismo llevar una campaña política que gobernar; son dos situaciones diferentes y, una vez finalizada la primera, el triunfador debe ubicarse en gobernar y dirigir al país. No es cuestión de medir fuerza, sino de llevar la mejor forma de gobernar.

El pueblo panameño ha despertado y ya no va como borrego. De cómo gobierne la derecha dependerá que no triunfe la izquierda. De cómo sea la mejor forma de satisfacer a los gobernados dependerá que ese pueblo siga a quien mejor los gobierna y, del respeto de los gobernantes por la democracia dependerá que ésta persista o se cambie por una dictadura de izquierda que, una vez nos llegue, no saldremos más de ella. Abran los ojos los políticos para continuar con la democracia.