Reflexiones y deseos para 2016
Siempre al final de cada año estamos prestos a lanzarnos a hacer reflexiones, análisis de lo ocurrido en el año que acaba y emitir deseos sobre lo que queremos que suceda para nosotros y para el país entero. Son las conocidas "resoluciones para el nuevo año". Muchos desean cosas a su gusto, pero luego se llevan muchos disgustos. Una de las más comunes es la de iniciar una dieta con alimentos bajos en grasas y hacer ejercicios para rebajar, pero seguro terminarán el año con más peso. Es como una maldición de la cual no hay forma de librarse.
Aparte de esos propósitos personales que muchas veces no llegamos a cumplir, están otros más elevados que atañen al país. Hemos pasado un "horrible" año 2015 en el que se ha encarecido el costo de la canasta básica, la inseguridad ha aumentado y la gente vive con miedo de salir a la calle, muchos han perdido sus empleos, los servicios de salud han desmejorado, las escuelas están inservibles, hay 600 mil personas en ciudad de Panamá y San Miguelito sin agua potable ni alcantarillado y, como colofón, el transporte urbano aún no mejora.
No obstante la pesadilla que vivimos, muchos tenemos por lo menos tres deseos prioritarios que queremos sucedan: que se termine la ampliación del Canal de Panamá, aunque nos cueste $2,000 millones en sobrecostos por fallas del contratista y mala administración de la ACP; que se inicie por fin la Línea 2 del Metro que beneficiaría a unas 300 mil personas en el sector este de la ciudad y que la administración de justicia se haga en función de lo que dictan las leyes en su debido proceso y que el poder judicial se regenere de tal forma que dejen de aplicarse detenciones preventivas bajo el supuesto de "presunción de culpabilidad" que asumen fiscales, en un sistema judicial que tiene jueces y magistrados cuestionados por prácticas corruptivas.
La ampliación del Canal permitirá asegurar suficientes ingresos para apoyar un presupuesto superior a $20 mil millones que de ejecutarse en alto porcentaje debería mejorar la economía del país en gran medida, lo cual favorece a todos, especialmente a la clase media.
Iniciar la Línea 2 del Metro es un anhelo de mucha gente que ya conoce los beneficios que brinda la Línea 1, un transporte rápido y eficiente, y que también quieren tener estos mismos beneficios. No obstante, el Gobierno parece avanzar arrastrando los pies en este proyecto.
El tercer deseo es una necesidad para que todos nos sintamos protegidos en nuestros derechos humanos, los cuales se han visto vulnerados por una aplicación de justicia que no se compadece con los conceptos legales y democráticos. Esta situación es peligrosa, ya que podría llevarnos a la entrada del túnel oscuro de una dictadura, esta vez ya no militar, sino de parte de un gobierno civil.
Pero con más prioridad deseamos que el Gobierno se "ponga las pilas" y logre rebajar el costo de los alimentos, suministre agua a los sedientos, controle las pandillas, mejore servicios de salud y educación y nos permita tener una mejor calidad de vida. Si el presidente y los ministros no pueden con la múcura, entonces el mayor deseo del pueblo sería que se fueran todos del Gobierno por falta de voluntad para resolver los problemas que agobian al pueblo.
Ingeniero