Reformas útiles a nuestra Constitución
La comisión creada por el Presidente de la República para realizar sugerencias que permitan iniciar una discusión con miras a reformar nuestra Constitución Política, tiene la oportunidad de brindarnos a todos los panameños, un marco legal moderno, realmente democrático y funcional. Me gustaría sugerir una procedimiento que en muchos países, algunos por las razones equivocadas, se están utilizando para hacer más funcional la elección de algunos cargos públicos.
Hace unos meses, la ciudad de Miami Dade fue eje de las noticias internacionales ya que un grupo de ciudadanos, amparados por las leyes del Estado de la Florida, recogieron firmas y llevaron a referéndum revocatorio a su Alcalde y a una Concejal por, palabras más, palabras menos; aumentar los impuestos a los contribuyentes sin realizar las consultas ciudadanas respectivas.
Algunos gobernantes populistas que utilizan el cambio constitucional como una especie de refundación de sus países, han incluido dentro de esos cambios el referéndum revocatorio pero a todos los niveles, con el objetivo de que si se encuentran alguna autoridad opositora, terminan promoviendo su destitución por métodos “democráticos”.
Considero que esta útil herramienta debería aplicarse únicamente para los puestos de elección municipal, entiéndase Representantes de Corregimientos, Concejales y Alcaldes. Los Diputados deben dedicarse las leyes y no a ser evaluados por las obras comunitarias que hacen o dejan de hacer y en el caso del Presidente, la posibilidad de someterlo a un procedimiento como este desestabilizaría al país y debilitaría al sistema democrático como tal. De esta forma, al llegar a la mitad de su mandato, si un Representante de Corregimiento no llena las expectativas de su comunidad o peor aún, dedica su tiempo a mantenerse en campaña permanente para postularse en el siguiente periodo a otro cargo superior, olvidando los deberes para los que fue electo, los ciudadanos tendrán la posibilidad de, con una cantidad de firmas que para el caso se establezcan, la posibilidad de cambiar esta situación.
Con un mecanismo como este, por ejemplo, un Alcalde que nunca ha tenido más del 20% de aceptación, tendría sus días contados como funcionario público, y los ciudadanos nos evitaríamos la posibilidad de que el mismo, ante su nula popularidad adopte medidas impopulares.
Ojalá que esta posibilidad se pueda materializar para que nuestra joven democracia pueda contar con mayor participación ciudadana en la fiscalización del trabajo que realizan los funcionarios electos.
Ingeniero.
