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Regreso a la realidad

Por: Redacción 11/06/2014

Una vez terminado el fragor del periodo electoral, con su carga de emociones, ataques personales y, sobre todo, de promesas guiadas por la propaganda engañosa, destinadas a confundir a la población, se hace necesario llamar la atención sobre el contexto económico en el que deberán actuar las próximas autoridades.

Si empezamos con el aspecto internacional se debe partir señalando que los llamados países desarrollados de centro no parecen terminar de resolver sus problemas económicos. En el caso de los Estados Unidos, conocidos económicos como lo son Lawrence Summers y Paul Krugman han estado llamando la atención sobre una posible situación de “estancamiento secular”, concepto que prácticamente no se utilizaba por los económicos de la llamada corriente principal desde que fue acuñada a finales de la década de los treinta del siglo pasado por Alvin H. Hasen. Se trata, vale la pena aclarar de una situación en la que la economía solo logra crecer secularmente a tasas muy bajas. Desde la perspectiva de corto plazo, el FMI prevé que los Estados Unidos crecerán en 2014 a una tasa de 2.76%, la cual resulta superior a la de 2013 (1.87%), pero algo inferior a la de 2012 (2.78%).

PARA EL CONJUNTO DE AMÉRICA LATINA Y EL CARIBE, LA CEPAL RECIENTEMENTE HA DECIDIDO REDUCIR SU PRONÓSTICO DE CRECIMIENTO PARA 2014, CON UNA BAJA DESDE EL 3.2% AL 2.7%. SIN EMBARGO, SE DEBE ADVERTIR QUE SE TRATA DE UN PROMEDIO QUE MUESTRA DIFERENCIAS SIGNIFICATIVAS ENTRE DIVERSOS PAÍSES DE LA REGIÓN.

En el caso de Europa destaca el hecho de que, sobre todo la zona euro, no termina de salir de la situación crítica en que se encuentra. De hecho, pese a que el FMI propone un crecimiento positivo para esta área del mundo, lo cierto es que el mismo, de darse, sería relativamente magro al colocarse en tan solo 1.16%. Summers, vale la pena comentar, ha argumentado que el crecimiento observado en Gran Bretaña está lejos de ser un resultado de las políticas de austeridad. Este autor sigue, entonces, insistiendo en que se trata de una política equivocada, cuya presencia apunta hacia el estancamiento.

En el caso de Japón, la situación tampoco resulta ser la mejor, dado que este país se encuentra intentando mantener su momentum de crecimiento mientras encara los efectos adversos que sobre la demanda efectiva tiene un aumento del impuesto sobre el valor añadido. El pronóstico de crecimiento para este país es, de acuerdo con el FMI, de 1.35%.

A lo anterior habría que añadir que de acuerdo con un artículo publicado recientemente en Financial Times por P. Basau, existe la posibilidad de que la crisis de la economía China se haga una realidad práctica, quedando solo una pregunta: ¿cuán grande será? Las causas de esta afirmación, de acuerdo con este autor, está en los problemas crediticios -financieros, la presencia de una sobrecapacidad instalada, así como en la tendencia a la desaparición de las tradicionales reservas de mano de obra barata. En todo caso, parece prudente esperar algún tipo de desaceleración en esta economía, pese a que el FMI solo prevé una caída muy moderada del crecimiento.

También resulta de interés señalar que para el conjunto de América Latina y el Caribe, la Cepal recientemente ha decidido reducir su pronóstico de crecimiento para 2014, con una baja desde el 3.2% al 2.7%. Sin embargo, se debe advertir que se trata de un promedio que muestra diferencias significativas entre diversos países de la región.

En este contexto internacional lo que se debe destacar es la vulnerabilidad que muestra la economía frente al exterior. Esta se manifiesta claramente en el plano de la producción al tenerse en cuenta que las exportaciones de nuestro país representan cerca del 84.0% del producto interno bruto. Desde el punto de vista financiero, la vulnerabilidad se expresa en el hecho de que las altas tasas de crecimiento de la economía panameña solo han sido posibles gracias a una significativa disponibilidad de ahorro, es decir, financiamiento externo. Este alcanzó durante el año pasado al 12.0% del PIB.

Desde el punto de vista interno también se pueden prever algunas vulnerabilidades. En primer lugar, el posible impacto sobre la producción, el empleo y las recaudaciones fiscales de la finalización de importantes obras públicas. Junto a esto también se debe tener en cuenta que en los próximos cinco años el Gobierno deberá amortizar la deuda pública en un monto de $3,430 millones y, además, de no variar la política de endeudamiento, obtener financiamiento adicional por $8,899 millones. Así mismo, se tiene que tener en cuenta que la creciente inequidad en la distribución del ingreso limita el crecimiento sano del mercado interno.

La gran pregunta es, entonces, clara: ¿podrán las nuevas autoridades dar una respuesta adecuada al reto económico que enfrenta? Seguramente no si se mantienen dentro del esquema neoliberal del “Plan Vallarino”.

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Viernes 7 de agosto de 2026