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Reiterando reflexiones episcopales


Rosendo Torres (opinion@epasa.com) / Sacerdote jesuita.

Hemos intentado volver sobre el Documento episcopal, fruto de la última reunión de la Conferencia Episcopal Panameña (CEP) que viene a ser como un examen de conciencia en voz alta con el fin de orientarnos dentro de la algarabía de opiniones, hacia la búsqueda de la verdad. Luego de invitarnos a actuar con conciencia recta, reconoce el Documento “los progresos económicos de nuestro país. Reflejados en las buenas calificaciones que nos dan los agentes externos en las mejoras del transporte y otras obras urbanas, aunque de momento tengamos que sufrir algunas incomodidades, en el crecimiento económico actual, en el aumento del salario mínimo decretado por el Gobierno.”

En efecto se dice que cuando en una ciudad quieres enterarte de cómo andan las cosas, vasta ver cuántas grúas están funcionando en construcciones en la ciudad. Otro es el hecho de que cada día se inaugura una nueva barriada o ciudadelas que ofrecen habitaciones a veces tan elegantes que la gente se pregunta ¿para quién será?, ya que los precios son inalcanzables para las nuevas familias. Aunque hay buenos sueldos, sin embargo, las cosas han encarecido. De ahí que el Documento continúa diciendo: “No deja de preocuparnos que continúa el costo de la ‘canasta básica’ que el nivel de pobreza se mantenga en torno al 30%. Que el

sector productivo rural y campesino carezca de las ayudas necesarias para mejorar la calidad y la competitividad, que la justicia siga siendo selectiva, que la violencia sea la protagonista, especialmente en el ámbito familiar.” Con desgraciada frecuencia nos enteramos de los crímenes pasionales intrafamiliares muchas veces entre hombre y mujer que ni siquiera están registrados como familias, sino de uniones libres en las que prosperan “el alto nivel de sospecha, agresividad e intolerancia que parece haberse adueñado de las relaciones entre panameños, especialmente en el ámbito político, produciendo espectáculos tan bochornosos como los que vimos hace unos días en la Asamblea de Diputados”. Lo que señalan los obispos es alarmante.

Urge una participación consciente de la ciudadanía, corregir los vicios políticos que nos han hecho tanto daño. Resulta necesario establecer, desde ahora, las normas claras para un ejercicio electoral transparente, participativo y con todas las garantías. Terminan los obispos diciendo: “Por nuestra parte, después de escuchar a la Comisión de Justicia y Paz, y como ha sido tradicional desde las elecciones del 94, hemos aprobado dar inicio con la mayor brevedad posible, el proceso que facilite la firma del Pacto Ético Electoral”.

Sacerdote jesuita.