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Relaciones entre Cuba y EE.UU.

Por: Redacción 02/02/2015

Según el Departamento de Estado norteamericano, la bandeja de las conversaciones mutuas, ahora está en manos de Cuba, y se adelanta en el objetivo del restablecimiento de las relaciones diplomáticas a nivel de embajadas. El aspecto vital de las relaciones está definido en la interpretación y implementación de las llamadas libertades y derechos civiles.

El Estado cubano hace hincapié en su valoración sobre las libertades a que hace mención su contraparte, dado que las mismas no sean reales, cuando conllevan el libertinaje, la imposición de leyes, o autoridades, sobre la población, en parte sometida por la discriminación social y laboral, en los inmigrantes, población negra, y la población en general norteamericana en materia de impuestos y otros temas.

Incluso la réplica cubana se apoya en las asociaciones, líderes, instituciones civiles, empresarios, incluyendo el gran número de puertorriqueños que cuestionan el Estado Libre Asociado. Por ende, no pueden aceptar ningún cuestionamiento de sus instituciones cubanas y socialistas.

Además parten del principio universal del derecho al respeto de cada nación o Estado en sus determinaciones internas, tomando en cuenta su historia, idiosincrasia, necesidades, y decisiones de Gobierno legítimo, autárquico, y soberano, entre otras razones.

Los antecedentes de intervención reiterada contra Cuba, y el resto del Continente, no facilitan los reclamos de la oposición cubana que los Estados Unidos apoyan. No podemos olvidar la existencia de la base naval en Guantánamo, y la presencia militar extranjera en territorio nacional.

Recordemos la lucha secular de Panamá frente a las bases militares norteamericanas en la Zona del Canal. También Puerto Rico presentó reclamaciones similares, y en otras latitudes latinoamericanas.

Como bien afirmara la Delegación norteamericana de alto nivel, recientemente en La Habana, la agenda es compleja y prolongada en el tiempo. Presumimos algunas soluciones en esta próxima Cumbre de la OEA, en Panamá, donde se podrá contemplar, con nuestro ejemplo, la capacidad de nuestras naciones, en el ejercicio de su soberanía, irrenunciable. Obama tiene la oportunidad de brillar como estadista, al igual que lo hizo James Carter, en la propia sede de la OEA en Washington, antes de concluir el siglo, 1977.

Se cumpliría el pronóstico del New York Times, en la nueva etapa de las relaciones entre Latinoamérica y los Estados Unidos de Norteamérica.

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Miércoles 5 de agosto de 2026