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Relaciones vivas, no de silencio

Por: Redacción 11/09/2014

Comisión Valores Club Rotario Panamá.

 

Hemos entrado en la época de la comunicación y pensaríamos que es lo ideal, pero no pensamos en el daño que nos hacemos continuando no con el criterio de la comunicación en sí, sino aplastando la comunicación interpersonal.

Mientras algunas personas de mi edad preferimos hacer una llamada y conversar con la persona, otros prefieren escribirse sin llegar a conocer ni siquiera las inflexiones de la voz del otro.

Hoy todo es chatear entre sí y, como escriben tan rápido, ni siquiera conservan la buena redacción y quieren que el otro comprenda lo que quisieron decir. Es cierto que es más económico, pero se pierde la relación interpersonal, representada por la conversación, por una respuesta inmediata y un entendimiento que, tal vez, los jóvenes no entienden y prefieren esa costumbre.

Hemos perdido la comunicación entre padres e hijos, entre hermanos, entre familiares, entre amigos y entre pareja. Muchas veces he visto una de ellas en un lugar público sentada sin dirigirse la palabra, solo haciéndolo por celular.

Aquellas conversaciones que yo sostenía con mi marido y con la gente de mi generación no existen. Y lo peor es cuando la pareja o los familiares están juntos y varios de ellos chatean con otros que no pertenecen al grupo, sin permitir a los que queremos hablar hacerlo con libertad. Ya las reuniones son en silencio. Y los medios de comunicación no cooperan para que esto cambie, sino que más bien lo propugnan, con lo que rompen toda posibilidad de una buena comunicación.

Hace unos días un amigo, joven, me decía que ya casi no hablaba con su esposa, porque lo hacían mecánicamente o cada uno resolvía sus propios problemas. Tal vez ya esté mayor, no entienda el modernismo y piense que eran mejores nuestros tiempos, pero lo cierto es que escuchar la voz de una persona, reconocerla y notar con el cariño que te habla es impagable. Hoy, si me dicen que me quieren por celular, no sé hasta dónde me quieren o de qué manera, porque lo hacen en una forma fría, escrita en tres renglones y sin inflexión de sentimiento.

Retomemos la costumbre de hablar para no perder lo bonito de hacerlo, para conservar esa relación viva y no de silencio que solo sirve para enfriar una relación. Pensemos en esto y cambiemos a la juventud.

 

 

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Viernes 7 de agosto de 2026